Así pedía “un reconocimiento público” a su figura, el director de Diario JAÉN en su artículo dominical: Algo que no había sucedido en sus 99 años

Luis Berges Roldán, 99 años, sigue pensando por y para Jaén y los jiennenses >> La ciudad le debe rendir el homenaje que merece, la Universidad debe honrar con el “honoris causa” a este arquitecto y dibujante, caminante y pensador único

11 mar 2026 / 11:09 H.
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Como Luis Berges nadie ha pensado Jaén y seguramente nadie la pensará, arquitecto hijo de un arquitecto que trazó la ciudad hace un siglo y al que una calle le honra, ha unido su larga vida y su compromiso moral a una idea de ciudad hospitalaria y acogedora que si fuese por él sería en la que viviésemos, pero los intereses permanentes nunca contrapuestos de la política municipal y el desarrollo urbanístico enfocado a los ingresos la han deslabazado completamente. A sus ojos, la ciudad no es tan bonita como quisiera ni seduce para callejearla en sus adentros más históricos, punta de lanza de todos sus desvelos, el casco antiguo que rodea el mayor monumento de una ciudad enrocada en el castillo y con la Catedral como bastión de proa. Tiene Luis, además de 99 años y una cabeza prodigiosa, un don no solo para adivinar los trazos más humanos de la ciudad en la que nació en 1925, porque dibuja como los ángeles y tenemos obras maestras como los libros Arquitectura del Olivar y Arquitectura Rural, glosando las Caserías de Jaén y la Sierra de Las Villas, más otras muchas de fino trazo y documentada literatura. Su currículum es tan denso como la catadura moral de su vida, no solo porque nunca calló lo que pensaba, también, y muy especialmente, porque ejemplificó permanentemente, no dejó en palabras, su postura vital. Fue arquitecto municipal por oposición y es académico de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, tiene desde hace 40 años la medalla de Honor Europa Nostra por la restauración de los Baños Árabes y podría afirmarse con rotundo orgullo que ha acometido la rehabilitación de media ciudad. Luis Berges Roldán es nuestro máximo orgullo intelectual y deberíamos estar a la altura de su pensamiento y, lo que es más importante, de la trascendente obra que nos sigue legando en vida. La sociedad jiennense está en deuda con este caminante incorregible y le debe un gran homenaje, no es “doctor honoris causa” por la Universidad de Jaén ni su ciudad le ha brindado un busto, una calle, una medalla, un aplauso público que condense ese inmenso orgullo que supone ser uno de nuestros grandes hombres.

Crónica publicada el domingo, 7 de julio de 2024


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