Trump se reúne con Xi Jinping en Pekín para tratar el comercio y los aranceles

Sobre la mesa están además la situación en Taiwán y la guerra sin resolver en Irán

13 may 2026 / 10:53 H.
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El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, viaja este miércoles a a Pekín para una visita oficial que le llevará a reunirse con su homólogo chino, Xi Jinping, en una cita que se centrará en cuestiones comerciales y la tregua arancelaria, con la situación en Taiwán, también sobre la mesa, y la guerra sin resolver en Irán como telón de fondo. Antes de iniciar la visita, la primera en nueve años de un presidente estadounidense —fue el propio Trump durante su primera etapa en la Casa Blanca en noviembre de 2017 el último en reunirse con Xi en suelo chino— el mandatario norteamericano ha afirmado que les aguardan “grandes cosas” tanto a Estados Unidos como China en el marco de la visita, después de días insistiendo en la buena sintonía que le une al mandatario asiático. “Tengo muchas ganas de viajar a China, un país increíble, con un líder, el presidente Xi, respetado por todos. ¡Nos esperan grandes cosas a ambos países”, ha señalado en las últimas horas a través de sus redes sociales. Como cuestiones más espinosas en la cita de los líderes de las dos superpotencias mundiales se presenta la situación de la disidencia interna en China, como el encarcelamiento de Jimmy Lai, opositor hongkonés, al que Trump ha citado en repetidas ocasiones y cuya liberación ha dicho que reclamará a su colega chino durante la cumbre. Pekín, sin entrar en los titubeos de Trump, ha insistido en que el opositor es “el principal instigador” de los “disturbios” en el enclave a finales de la pasada década que acabaron con su detención en 2020. Igualmente, la cuestión de Taiwán, isla en permanente amenaza de una unificación por la fuerza con el resto de la China continental, estará presente en la cumbre de los líderes más poderosos del mundo en este momento. Trump ha reivindicado su buena relación con Xi para insistir en que Pekín sabe que Washington no quiere ver ningún movimiento en torno al territorio y ha comparado la situación con las aspiraciones rusas sobre Ucrania, después de decir hasta la saciedad que la invasión no habría tenido lugar con él en la Casa Blanca.

“Si tienes al presidente adecuado, no creo que vaya a pasar. Estaremos bien. Tengo una muy buena relación con el presidente Xi y él sabe que no quiero que eso pase”, ha indicado sobre los posibles movimientos de China contra Taiwán. En todo caso, las aspiraciones de Pekín pasan por rascar de Washington un mayor compromiso con no suministrar armamento a Taipei. “La firme oposición de China a las ventas de armas de Estados Unidos a la región china de Taiwán es constante y clara”, ha subrayado este mismo martes el portavoz del Ministerio de Exteriores de China, Guo Jiakun. De lado de China vienen insistiendo en que la cumbre tiene que promover el “profundo intercambio de opiniones sobre las principales cuestiones relacionadas con las relaciones entre China y Estados Unidos, así como sobre la paz y el desarrollo mundiales”. Como trasfondo de la histórica visita, Estados Unidos se encuentra enfangado en la guerra lanzada junto a Israel contra Irán de la que no se vislumbra el final después de seis semanas de ofensiva que han dado paso a una tregua indefinida y unas conversaciones estancadas desde hace más de un mes, con contactos discretos pero evidenciando las diferencias entre Washington y Teherán sobre la cuestión nuclear iraní o la forma de reabrir el estratégico paso de Ormuz, escenario al que se han trasladado desde hace semanas las tensiones. De lado del gigante asiático se viene insistiendo en privilegiar la vía diplomática para poner fin al conflicto en Irán, y entre bastidores ha trabajado con países mediadores como Pakistán para una propuesta que ponga por delante el respeto a la coexistencia pacífica, la soberanía nacional, el Derecho Internacional y el equilibrio entre desarrollo y seguridad. Aunque China señala que “la prioridad absoluta sigue siendo evitar un reinicio del conflicto” en Irán, Trump ha hecho repetidas alusiones a que Pekín está afectado sobremanera por el bloqueo de Ormuz, por lo que considera que debería implicarse en los esfuerzos para reabrir el paso, que Teherán mantiene clausurado y sobre el que pesa un cierre perimetral de la Armada estadounidense para bloquear los puertos iraníes.

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