Tal día como hoy en 1999 publicábamos: Sencillez, colorido y compromiso, claves de la exposición de Manuel Moral
La Diputación de Jaén mostró una antológica del artista torrecampeño diez años después de su fallecimiento
Tal y como publicó este periódico hace veintisiete años, el 17 de marzo de 1999, la obra de Manuel Moral retornó a la Diputación de Jaén. Un total de 56 óleos del artista torrecampeño, uno de los máximos exponentes del arte naíf en España estuvieron expuestos hasta el 3 de abril en las salas de exposiciones de la corporación provincial. La muestra antológica se complementaba con tallas de madera sobre su familia y con tres cuadros que dejó inacabados al morir en 1989. La sencillez, el colorido y el compromiso se dieron la mano en los cuadros de Moral, un artista autodidacta que reflejó como pocos la vida de las gentes y tierras de Jaén. Su hijo Francisco
Moral alabó la grandeza, la categoría artística de un hombre que, sin incursiones previas en la pintura, alcanzó inmediato reconocimiento cuando, en plena vejez, con 69 años, decidió trasladar a lienzo su particular concepción de su entorno. El éxito le llegó de inmediato. Su primera exposición en Madrid culminó con críticas elogiosas hacia el pintor de Torredelcampo. Llegaron después muestras en diversas ciudades del mundo. Incluso París y Nueva York entraron en el itinerario artístico de su obra. Lo que no dejó de causarle sorpresa. “Se asombró muchísimo de su éxito”, indicó Francisco Moral, quien destacó la serenidad, la paz, reflejada en los óleos de su padre, capaz, dijo, de recoger “el alma de olivos” de Jaén hasta unlversalizarla. Hizo fácil lo difícil. Elevó la cotidianidad a categoría de arte. La clave para él es que su lenguaje pictórico logró transmitir su armonía vital: “Vivió en paz, como una persona feliz, y murió en paz”.
La inauguración de la exposición corrió a cargo del vicepresidente de la Diputación de Jaén, Francisco Zamora. El dirigente provincial destacó, al margen del valor artístico del artista, su vinculación con Jaén, provincia a la que, desde el punto de vista social, logró reflejar con exactitud en sus cuadros. “Manuel Moral no sólo tenía un compromiso con el paisaje, sino también con el trabajo de la gente humilde. Con una técnica muy sencilla relataba las labores de las personas humildes”. Francisco Zamora añadió que de esta manera el pintor “consiguió un binomio acertado” para describir, por una parte el entorno, y por otra, el carácter de los jiennenses. “Desde el punto de vista social es una obra muy comprometida con Jaén y con sus gentes”, expuso.