Rodaje exprés en Jaén para “Una perra andaluza”, la serie de Pablo Tocino

Un proyecto que reivindica el deseo, el cuerpo y la amistad

25 mar 2026 / 09:33 H.
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LA ENTREVISTA

Pablo Tocino es guionista y director de la serie “Una perra andaluza”, que está emitiendo Filmin. Es onubense recriado en Sevilla, tiene 32 años, habla como una ametralladora y acaba de pasar fugazmente por Jaén, donde ha rodado alguna escena de esta serie undergound, sin presupuesto y sin tabúes, que se gestó desde antes de la pandemia hasta 2023. Joven, desinhibida, estilo “dramarracha” y enfoque LGTBIQ+, “Una perra andaluza” reivindica el deseo, el cuerpo y la amistad. Apta para todos los públicos (excepto mojigatos).

—¿Qué hace un médico como usted dirigiendo series?

—De pequeño quería ser director de cine como el que quiere ser astronauta. Pensaba que no era realista, así que estudié Medicina, pero nunca he ejercido. Mientras estudiaba, seguí escribiendo y, a mitad de carrera, recuperé la idea del cine. Me dije, voy a intentarlo. Si no tengo talento para esto o este mundo no me gusta, ya veremos. Y ahí estoy de momento.

—Ha logrado terminar una serie sin presupuesto y que la emita Filmin. Un pelotazo...

—Teniendo en cuenta que no pensábamos que fuéramos a terminar la serie ni a estrenarla, sí es un pelotazo. Nos sentimos orgullosos.

—Y, ¿cómo fue lo de Filmin?

—Toqué a su puerta y por suerte les gustó. Tuvieron mucha paciencia. Estuve hablando con Jauma Ripoll, director editorial y de desarrollo de Filmin, pero teníamos solo los dos primeros capítulos, que son los más flojitos. Jauma me dijo que había cosas que no, pero que otras le interesaban y que cuando tuviera más, se lo enviara. Al final vio la primera temporada completa y dijo: “Vale, la vamos a meter en Filmin”.

—¿Qué cuenta la serie?

—Cuenta historias sobre personajes y temas que no veía representados en la ficción. Y no me refiero a que sea porque nuestros personajes sean gays o lesbianas, sino en el cómo era cada personaje y cómo lo contábamos. Se trata de un grupo de jóvenes de entre 17 y 25 años de distintos barrios de Sevilla que están explorando su deseo, su soledad y se va formando una amistad entre ellos. Yo diría que el triángulo de la serie es eso: soledad, deseo y amistad.

—¿Es una serie para jóvenes?

—A lo mejor los jóvenes se pueden sentir más identificados por la edad de los personajes, pero tratamos temas que nos tocan a todos como seres humanos. Igual que, aunque la mayoría de los personajes sean LGBT, hay muchos heteros que igualmente se han visto identificados. No es una serie solo para gente del colectivo, sino para todos los públicos. Todo el mundo es bienvenido.

—¿No es entonces solo una serie dirigida a personas del colectivo LGBTQ+?

—Una de mis películas favoritas es Antes del amanecer. Va de un chico y una chica, y yo nunca he estado con una chica. Quiero decir, igual que nosotros hemos visto historias de amor protagonizadas por personajes heteros y nos hemos visto identificados, los heteros se pueden identificar con historias de homosexuales.

—Supongo que el título es algo más que un guiño al corto de Luis Buñuel, ¿verdad?

—Se llama Una perra andaluza para reivindicar lo nuestro. Algunas plataformas decían que la serie es muy local porque es andaluza, pero cuando se habla de cosas de Madrid o Barcelona, no lo es. Y también se metían con que hubiera tanto tema LGBT. Así que dije, vamos a para ponernos el mundo por montera. Con un título como Una perra andaluza dejas muy claro lo que vas a encontrarte. No hay engaño.

—La crítica dice que es irreverente, directa, sin tapujos... ¿Significa que es explícita?

—Esos adjetivos se dirigen a la parte de la serie que se centra en el deseo, pero no hay tantas escenas de sexo. Los personajes son un poco pringaíllos para tener mucho sexo, así que más bien exploran su deseo y queríamos que eso se mostrara con total naturalidad. Que no fuera como en una película de Hollywood, en la que los actores aparecen tapados con una sabanita, y tampoco quería que fuera sórdida. Es decir, quería mostrar con naturalidad cosas que hablamos con amigos pero nunca vemos en la pantalla. No renunciar a lo que es natural, que es el cuerpo humano y reivindicar eso también es importante.

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