La historia de la Catedral de Jaén emerge desde sus canteras en una exposición en el Archivo Histórico Provincial

Contratos de escritura pública que custodia la institución quedan expuestos, así como herramientas singulares usadas para llevar a cabo la ejecución del templo

25 mar 2026 / 18:19 H.
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Desde hace ya más de una década, el Archivo Histórico Provincial de Jaén, en cuyos depósitos se custodia gran parte de la documentación relativa al proceso constructivo de la Catedral de Jaén, celebra el día 10 de marzo como el Día de la Catedral. Informa Ana Lechuga.

La razón de ello, que un 10 de marzo de 1553, el Cabildo de la Catedral contrató con el maestro de cantería Andrés de Vandelvira; y años más tarde, tras bastante tiempo de paralización de las obras, volvió a firmarse un contrato con otro maestro de cantería, Juan de Aranda Salazar, un 10 de marzo de 1634, que supuso el impulso definitivo para la ejecución de gran parte del templo, quedando prácticamente terminada la cabecera a su muerte veinte años después. Y así, se han dedicado exposiciones a las escrituras de la Catedral, a la forja de la Catedral, al Santo Rostro o, como este año, a las canteras de la Catedral.

<i>Maqueta de la Catedral de Jaén en el Archivo Histórico Provincial de Jaén. / A. Lechuga.</i>
Maqueta de la Catedral de Jaén en el Archivo Histórico Provincial de Jaén. / A. Lechuga.

Cuando desde la Plaza de Santa María de esta ciudad observamos la majestuosidad de la Catedral de Jaén, la disposición de sus torres y la armonía perfecta o la unidad en el tiempo, como la definió un arquitecto moderno; e, incluso, una vez superada la primera impresión, nos centramos en algunos detalles, como los relieves de la Asunción, a quien está dedicada la Catedral, o los de San Miguel y Santa Catalina; o si ascendemos la mirada a las esculturas exentas de San Fernando, de los cuatro evangelistas y de los cuatro padres de la Iglesia, pocas veces nos paramos a pensar el enorme esfuerzo que supuso su construcción: esfuerzo económico, esfuerzo administrativo y esfuerzo organizativo para coordinar a todo un conjunto de profesionales que trabajaron hasta dar lugar al resultado que ahora contemplamos. Con demasiada frecuencia, nos quedamos sólo con la única figura a la que atribuimos su construcción, como si todo se debiera a un director de orquesta, pero sin orquesta.

La construcción de un edificio de la magnitud de la Catedral de Jaén requirió la coordinación de numerosos profesionales: había que localizar las canteras de donde extraer la piedra más adecuada para cada fase de la construcción, contratar su extracción y preparación, contratar el transporte de dicha piedra así como el arreglo de los caminos para que los cientos de carros tirados por bueyes cargados con piedra, pudieran traerla; había que depositarla, lo que solía hacerse, generalmente, en la Plaza de Santa María; había que trabajar la piedra; había que contratar a los canteros que la colocasen; había que subir los materiales

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