El actor linarense Pedro Moreno Orta: “Es vital la semilla del talento y el riego del trabajo constante”

Compagina el personaje de David Ramiro en la famosa serie “Sueños de libertad”, de Antena 3, con exitosas funciones de teatro y rodajes cinematográficos, lo que le supone “días extremadamente largos, pero increíblemente gratificantes”

05 ene 2026 / 20:44 H.
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LA ENTREVISTA

Pedro Moreno Orta, a sus 31 años, compagina el personaje de David Ramiro en la famosa serie “Sueños de libertad”, en Antena 3, con exitosas funciones de teatro y rodajes cinematográficos, lo que le supone días extremadamente largos, pero increíblemente gratificantes. El actor linarense encuentra fascinante el cambio entre diversos personajes, textos y compañeros, describiendo su trabajo como un “juego” que espera que continúe. Se siente “cansado de felicidad” y desea seguir creciendo en el mundo de la interpretación en Madrid, donde reside. También destaca que su trabajo en televisión conlleva una preparación intensa e implica memorizar entre 30 y 40 páginas de guion el día anterior, grabando escenas que, en muchas ocasiones, requieren una toma única.

—¿Cuándo siente que su vocación está sobre un escenario o en un set de grabación?

—Esta pasión me surgió con una temprana edad. Desde los 6 años, cuando me subí por primera a un escenario en el colegio Sagrado Corazón de Linares, sentí una fuerte vocación por la actuación, experimentando una sensación única de disfrute en el escenario que me llevó a decidir dedicarme a ello sin un plan B. A los 18 años, me trasladé a Córdoba para estudiar Arte Dramático y, tras finalizar mis estudios, me mudé a Madrid, donde me enfrenté a la cruda realidad de la alta competencia y a la dificultad de introducirme en el mundo audiovisual, muy diferente a la burbuja de la escuela.

—Cuenta con una trayectoria que va consolidándose a fuego lento, como ocurre en todas las grandes carreras profesionales. ¿Qué porcentaje hay de talento y qué porcentaje hay de suerte para llegar hasta donde ha llegado?

—Creo firmemente que la suerte no es casualidad, sino el resultado de años de esfuerzo. Salvo casos excepcionales de juventud y talento temprano, la mayoría de los éxitos son buscados a través de formación, contactos y dedicación. Es necesario tanto la semilla del talento como el riego del trabajo constante. La combinación al 100% de ambos es vital para que la flor —carrera profesional— crezca.

—¿Cuál es la mayor complejidad que se ha encontrado en el mundo de la interpretación?

—La principal dificultad ha sido conseguir oportunidades sin ser una figura conocida, ya que las producciones suelen buscar actores con cabeza de cartel. Otra de las mayores dificultades que existe en esta profesión es mantener la ilusión y la confianza en uno mismo durante los periodos sin trabajo, que son frecuentes. Sumado a esto, mantener la estabilidad personal y familiar es un reto constante en una profesión con tanta incertidumbre. Para mantenerme en Madrid y seguir persiguiendo mi sueño, trabajé en diversos oficios, como camarero, operario de fábrica, teleoperador y azafato. Fueron otras ocupaciones profesionales que me sirvieron para preservar una ilusión intacta que permanece a día de hoy.

—Vive un momento muy dulce en la actualidad. Trabaja en televisión, cine y teatro, ¿cómo ha afrontado ese aluvión de papeles interpretativos?

—Tras un periodo de gran incertidumbre y sin trabajo, recibí una trifecta de oportunidades en una semana. Creo que es fruto de lo que hablábamos anteriormente, del trabajo constante. Porque, como sucede en cualquier oficio, algo de talento hay que tener. Pero si no se riega todos los días, es imposible.

—Háblenos de los personajes que interpreta.

—Trabajo en la exitosa serie “Sueños de libertad”, de Antena 3, que está en su tercera temporada. Mi personaje es David Ramiro, un albañil de Sevilla que llega a una fábrica de perfumes, donde se reencuentra con su primer amor, Carmen, quien está casada con su jefe, dando lugar a un triángulo amoroso. HIT, otra serie que grabé para Televisión Española, sirvió para dar uno de mis pasos más importantes en televisión. También interpreto a uno de los cuatro protagonistas en la obra Semen, en el Gran Teatro Pavón, con gran éxito de público. Es una magnífica comedia dirigida por Gabriel Olivares y Ana Graciani. En cuanto a cine, acabo de rodar Noche de juegos, una cinta dirigida por Miguel Ángel Cárcano en la que soy coprotagonista y que se estrenará este 2026. Es un thriller con un giro final sorprendente. Hasta ahí puedo contar.

—¿Cuál ha sido el trabajo que más le ha marcado?

—La obra teatral Danny y Roberta, hace tres años, cuya puesta en escena fue en salas más pequeñas de Madrid, fue un punto de inflexión personal por la complejidad del personaje. Fue la obra que hizo un cambio en mí y en mi profesión, porque fue la que me demostró a mí mismo que estoy capacitado para enfrentarme a personajes súper complejos y sacarlos adelante.

—¿Cómo lleva las críticas?

—Depende. Es habitual que la crítica constructiva provenga de directores y colegas profesionales que me conocen y buscan que mejore profesionalmente. Es valiosa y la escucho para tomar decisiones informadas sobre mi trabajo. Pero la crítica destructiva, la que procede de los llamados “haters”, siempre proviene de personas anónimas en redes sociales que buscan hacer daño. Yo ignoro estos comentarios y hago oídos sordos, ya que no aportan nada y a menudo carecen de conocimiento sobre los trabajos que realizo. Lamento que se critique a los actores de series diarias de forma despectiva sin entender la complejidad y la exigencia de nuestro trabajo. Es criticar por criticar, sin ningún tipo de argumento fundado.

—En televisión, ¿cómo es el día a día en una grabación?

—Hay un ritmo acelerado. Los actores grabamos un capítulo por día, a menudo con escenas que requieren una toma única, lo cual es un gran reto que no cualquiera puede hacer. Implica memorizar entre 30 y 40 páginas de guion el día anterior. La memorización es la parte más sencilla del trabajo. Los guiones se entregan con una semana de antelación para su estudio.

—¿Qué es lo más difícil?

—Mantener la línea emocional del personaje, ya que las escenas no se graban en orden cronológico. Esto exige una gran memoria para recordar el estado emocional del personaje en escenas grabadas semanas antes. Un fallo del actor puede retrasar el rodaje, ralentizar el trabajo y generar pérdidas económicas, por lo que las escenas suelen retomarse desde una frase específica, no desde el principio.

—¿Cómo es el proceso creativo de un actor?

—Es fundamental tener el texto aprendido como el padre nuestro para que las emociones puedan fluir y el actor no esté pensando solamente en las palabras. El mayor desafío es encontrar el personaje y hacerlo creíble, que lo que salga en televisión sea de verdad.

—¿Qué nuevos proyectos trae este nuevo año?

—Próximamente, en el mes de marzo, regresaré con El proceso en el Teatro Lara. Y también participaré en Cómicos de Roma en el Festival Internacional de Teatro Clásico de Mérida con Fernando Tejero. Esto último será en verano.

—¿Cree que Sueños de libertad es el trampolín idóneo para alcanzar otras metas?

—Considero que no hay un proyecto específico que sea un trampolín definitivo, ya que el éxito no está garantizado. El verdadero trampolín reside en el trabajo continuo y en la autoconfianza.

—¿Cuáles son los desafíos a los que se enfrenta, tanto en lo personal como en lo profesional?

—No rendirme nunca y luchar hasta conseguir mis objetivos. Es muy importante no abandonar la profesión ante la falta de trabajo o en los momentos de desánimo. Es un destino que afronta un gran porcentaje de actores, por lo que la clave es tener un círculo de apoyo que anime a seguir adelante.

—¿Qué actores son su fuente de inspiración?

—Mi fijo mucho en Álvaro Morte. Por su trayectoria y por el hecho de que su gran visibilidad, con La casa de papel, llegó más tarde en su carrera. Javier Bardem es mi referente, le considero el número uno de la interpretación.

—¿Con qué director le gustaría trabajar en el futuro?

—Con Alauda Ruiz de Azúa. Me encantaría trabajar con ella por la naturalidad que consigue en sus películas.

—¿Qué le pareció su última película, “Los domingos”?

—Una película sensacional. De sobresaliente.

—¿Le gustaría actuar en el Teatro Cervantes de Linares?

—Por supuesto. Es algo que también me encantaría. Allá por donde voy siempre llevo con orgullo la bandera de mi tierra. Sería una bonita forma de mostrar mi trabajo a la gente que confió en mí en el inicio de mi carrera. El Ayuntamiento de Linares podría traer alguna de las obras teatrales en las que participo. Sería una pasada.

—¿Qué deseos pide para 2026?

—Salud, seguir trabajando y mantener la felicidad en mi profesión, ya que considero que el trabajo es una fuente de alegría. Es fundamental para mí.

—Un mensaje final.

—Animo a los jóvenes a elegir un camino que les haga felices, a confiar en sí mismos y a visualizarse en un trabajo que les aporte bienestar, para que su labor se convierta en parte de su vida plena.

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