Del grafiti en Linares a murales en todo el mundo
Murfin afianza una carrera basada en un estilo propio y la relación con el espacio
Cuando era tan solo un niño, Manuel Delgado —más conocido como Murfin— empezó en el grafiti en una Linares donde la cultura urbana impregnaba el ambiente. “Soy un privilegiado, pintaba cada fin de semana con gente de Barcelona, Madrid, Nueva York o Puerto Rico”, recuerda el artista. El aprendizaje callejero le llevaría después a escuelas de todo el mundo y a ser reconocido por un estilo marcado, atrayendo las miradas de representantes institucionales de primer nivel.
Niños Perdidos, en Fuenlabrada, es uno de sus últimos trabajos y un símbolo del salto del arte urbano a circuitos culturales de categoría, como se demostró recientemente con la visita institucional de Pedro Sánchez. “Dice mucho de cómo avanzó la profesión. Hace quince años, no nos imaginábamos que un presiente del Gobierno se molestaría en verlo en persona”, apostilla Delgado.
Detrás de cada proyecto, hay muchas horas de trabajo y décadas en busca de un estilo propio. Tras aprender “por ensayo y error” en las calles linarenses, completó su formación en Málaga y Madrid. Su arte traspasó fronteras, llegando a reconocer que las primeras oportunidades llegaron de fuera: “En Asia apostaron por mí desde el principio, eso fue lo que me permitió empezar a trabajar”, resalta. Con el tiempo, alcanzó esa deseada libertad. Hoy, su carrera no depende de encargos cerrados, sino de una identidad reconocible que los clientes buscan directamente, lo que le permite centrarse en la obra y el espacio.
A pesar de estar presente en rincones de todo el mundo, una de sus obras más especiales sigue teniendo alma jiennense: el Silo de Cereal en Linares. “Volver a mi ciudad, con la gente que me vio crecer, tuvo mucho peso emocional”, explica. Hoy, combina proyectos en España con una agenda internacional que lo lleva a ciudades como París o Montreal, pero con la misma idea de fondo: “Mi foco es embellecer espacios grises, que la gente los viva de otra manera”. Y en ese camino, el grafiti sigue siendo el punto de partida de todo lo que construyó después.