Carlos Mora presenta su primer muestra individual en Jaén
“Error, drama y delirio”, veinte obras que dialogan con el entorno patrimonial de Baeza, se inaurará en la Galería Renace, el 31 de enero
LA ENTREVISTA
La galería Renace de Baeza inaugura el 31 de enero la primera exposición de la temporada. En su empeño por mostrar el arte de hoy, el espacio apuesta por alternar proyectos de artistas consagrados con creadores emergentes, proponiendo ahora al pintor sevillano Carlos Mora, (Sevilla, 1989), un artista que está empezando a dar que hablar en los circuitos del Arte Contemporáneo español. “Error, drama y delirio” es su primera muestra individual en la provincia de Jaén, con más de veinte obras que dialogan con el entorno patrimonial de la ciudad de Baeza.
—El título de la exposición es muy potente, ¿Qué significa “Error, drama y delirio”?
—El error está presente porque parto de bocetos en los que los errores se van sucediendo, errores entendidos como correcciones y superposición de motivos..., toda esa lucha con la obra que va enriqueciendo el resultado final. El drama, como la tensión que se forma con ese error de partida, que yo soluciono con un escenario donde está muy presente ese desequilibrio entre los elementos, que de alguna manera, consigue que todas las posibilidades cobren más fuerza y se de una situación en la que se plantean más preguntas que respuestas. La idea es abrir puertas más que tener un discurso cerrado que empobrece la obra.
—Háblenos de su pintura.
—Planteo escenarios psicológicos que se dan en mi generación a través de elementos que se relacionan entre sí. Trato de provocar esa emoción de ternura al ver que se mezclan emociones humanas de cansancio, de deseo, y de alguna manera, todos esos paisajes tratan de abordar el problema principal que es la brecha entre uno mismo con la otra edad.
—La sala Renace tiene una atmósfera particular con su arquitectura histórica. ¿Cómo dialoga su obra con ese entorno?
—Una de las relaciones que me gusta explorar en mis escenarios es mezclar elementos que pertenecen a distintos tiempos, una tensión en las distintas maneras que hay de resistir o perdurar en el tiempo. Me gusta abordar la cuestión de que estamos sometidos a un situación temporal, y el hecho de estar en el pósito de Baeza lo acentúa. Uno de los elementos a los que yo recurro es la piedra, algo que nos sobrevive, y los materiales con resistencia al tiempo me atraen.
—Su trabajo se ha descrito como emocional e íntimo. ¿Hay una intención autobiográfica detrás de sus expresiones?
—En la obra de uno, está la parte consciente o que tratas de dirigir, y luego está la parte inconsciente, y cuando la ves, de alguna manera piensas: “aquí estoy yo”. Para mí la pintura es un diálogo que yo empiezo pintando y se van dando situaciones que tienes que solventar de alguna manera hasta que las obras casi empiezan a hablar por sí solas.