Basilio Fernández: “A mi edad, nada más que aspiro a ser feliz y disfrutar de la pintura”

El artista estrena una muestra que une las etapas vitales con rostros de famosos

30 ago 2025 / 08:00 H.
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LA ENTREVISTA

Pese a que de niño le denegaron dedicarse al arte, Basilio Fernández Rodríguez (1942) inauguró, hace unos días, una muestra pictórica en su pueblo. “Caminos de vida” se expone hasta el próximo 7 de septiembre en la Torre del Homenaje de Torres de Albanchez, informa Alberto Sánchez.

—¿De qué trata la exposición?

—Se puede encontrar el recorrido vital. Están expuestas las etapas de la concepción, la crianza de los niños, que aparecen luego más mayores, la etapa adulta, la vejez y la fase donde esos abuelos crían a sus nietos. Para concluir, tenemos a la muerte, que la pinté con un abrazo. Tratamos de evitarla, y aparece en un dibujo con un esqueleto. La cosa no podía acabar así, puesto que lo que quería es que terminase con la esperanza. Se trata de un impulso que cada cual aplica a su propio credo. Es algo que no puede desaparecer del ser humano, y este es el mensaje que lanzo al final de la exposición.

—También pueden apreciarse multitud de caras conocidas.

—Esa es la segunda parte de la muestra. Una colección de retratos que hice a lápiz. Me fijé en actrices, actores y otras celebridades. Tengo alrededor de 50 dibujos de estos personajes que todo el mundo conoce. Algunos de ellos son Broncano, Charles Chaplin, Sofía Loren, Marilyn Monroe... hay tantos que ni sé cuáles decir.

—¿Cuánto tardó en hacerlos?

—Le dediqué un año a toda la exposición. No soy profesional, pero sí que me la pintura me gusta desde que era pequeño.

—¿Cómo está siendo la acogida entre los vecinos?

—Estábamos montando la exposición y no paraba de entrar la gente. “Dejad que los pongamos”, les decía. Parecía una procesión. De hecho, hoy tengo varias visitas guiadas a las que acuden, en total, cerca de una veintena de personas. En estos pocos días que lleva en exposición, he vendido varios cuadros e incluso recibí un encargo. Aparte, un pintor profesional que los vio, me insistió mucho en que algunas de las obras expuestas tenían una gran calidad artística.

—¿Cuál fue su oficio en sus años de actividad?

—Me dediqué a ser peluquero, como el resto de mi familia, mis padres y mis hermanos.

—Ahora disfruta usted de su afición juvenil.

—En aquellos años era más importante comer y mi padre no veía que fuera rentable. Si es que cogía una navaja y hacía figuras de animales en la calle (entre risas). Incluso en mi trabajo tuve cierto éxito, ya que pensé en dibujarle a una clienta, en el espejo del local, el resultado de un corte que no le atraía. Quedó encantada y aquello se hizo famoso.

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