Arte, sueño y misterio para formar el imaginario social
Molina Damiani valora la “ingente y activa” obra del artista Carmelo Palomino
La historia artística jiennense vuelve a ponerse en valor a través una nueva conferencia de Encuentros en el Museo, un proyecto gestionado por la Consejería de Cultura a través de la Agencia Andaluza de Instituciones Culturales. En esta ocasión, el profesor, escritor y poeta Juan Manuel Molina Damiani abarcó tres obras del artista Carmelo Palomino mediante el análisis de su trayectoria y el cambio de paradigma de su obra a partir de la década de los 80.
Así, las tres obras seleccionadas fueron Viernes Santo —1987—, Capilla de San Fernando —1998—, y Metamorfosis del flamenco. Homenaje al Habichuela —1989—. Un trabajo muy admirado por los amantes de la pintura de Palomino, pues la sala se quedó pequeña en el Museo de Jaén. En el acto, además, Molina Damiani estuvo acompañado por su amigo Francisco Ruiz Funes.
En este contexto, el conferenciante se encargó de expandir la cultura de Palomino entre los “herederos”, quienes ven en la obra del artista “una exposición que suscita lecciones” de pintores, maestros, compañeros y teóricos. Al hilo, señaló que sus piezas aportan una imagen de la ciudad que tiene muchísimos reactivos poéticos: “Si su poesía plástica está activada por la sensibilidad emocionada del poeta, también es cierto que su visión de la ciudad procura una cantidad de imágenes positivas de una ciudad que comenzó a pintar en 1968”.
A continuación, el escritor indagó en varias obras, como Viernes Santo, un tablón que, según contó, estuvo en la calle y sufrió un roto. Con una técnica mixta, todos los detalles “están tratados con ese esmero” con el que Carmelo trabajó. Asimismo, destacó que algunas de las piezas de su obra cuentan con la pintura “imprescindible”, con la que tuvo la capacidad de “atrapar las sombras de luz en cada lugar e instante”, uno de los aspectos más característicos del artista homenajeado, junto con el “automatismo, la fidelidad y la interpretación de la música” en sus lienzos. Carmelo representó la vida en las calles, y figuras como Paquita, una mujer en situación de extrema pobreza, estuvieron reconocidas en su obra.