Diez años de cárcel por agresión sexual a su hija desde que tenía cinco años en El Ejido (Almería)
El fallo de la Audiencia Provincial establece libertad vigilada tras la pena y la prohibición de comunicarse con la víctima
La Audiencia Provincial de Almería ha condenado a diez años y un día de prisión a un hombre por agredir sexualmente de forma continuada a su hija entre los cinco y los nueve años, en episodios ocurridos cuando ambos se encontraban en el domicilio familiar de El Ejido (Almería). La sentencia de la Sección Tercera declara al acusado responsable, tras aceptar íntegramente las penas solicitadas por las acusaciones y reconocer los hechos en el juicio, lo que permitió alcanzar un acuerdo de conformidad por unos hechos ocurridos entre los años 2011 y 2015.
El fallo establece también una medida de libertad vigilada durante diez años, que se ejecutará tras el cumplimiento de la pena privativa de libertad, así como la prohibición de aproximarse a menos de 500 metros de la víctima o comunicarse con ella por cualquier medio durante 20 años. En concepto de responsabilidad civil, el condenado deberá indemnizar a su hija con 30.000 euros por los daños morales causados. Según recoge la resolución, a la que ha tenido acceso Europa Press, el tribunal considera probado que el procesado actuó “guiado con ánimo libidinoso y aprovechándose de su situación de preeminencia familiar”, y que sometió a la menor a agresiones sexuales “cada vez que se quedaban solos en la casa o en un lugar de la casa fuera de la mirada de terceros”, con el propósito de obtener “satisfacción sexual”. Las agresiones incluyeron tocamientos en los pechos, besos en la boca y en el cuello y penetraciones.
Los abusos se mantuvieron hasta el año 2015, cuando la custodia de la menor pasó a manos de la abuela materna y la víctima comenzó a residir en otra provincia andaluza, si bien los hechos no se denunciaron hasta abril de 2023, cuando la joven contaba con 17 años. La sentencia recoge que la víctima presentaba “sintomatología compatible” con el trauma sufrido como consecuencia de los abusos. Además de la pena de prisión y de las demás penas accesorias, el tribunal ha impuesto al condenado la privación de la patria potestad durante seis años, así como la inhabilitación especial para cualquier empleo o cargo que implique contacto con menores por el mismo periodo.