Las caras de Bélmez como hilo conductor de la celebración de 85 años de Diario JAÉN
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En el marco del 85 aniversario de Diario JAÉN, Manuela Rosa Jaenes, adjunta a la Dirección de Narrativa y Emociones, fue la encargada de conducir el encuentro ‘Compartir’, que reunió a representantes del Periodismo, la Justicia, las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad y la política jiennense. Su intervención tomó como hilo conductor el 55 aniversario de la primera información publicada por Diario JAÉN sobre las caras de Bélmez para reflexionar, con humor e ironía, sobre el Periodismo, sus protagonistas y aquellas historias que permanecen en la memoria colectiva. Estas fueron sus palabras:
“Tal día como, hace cincuenta y cinco años, —18 de septiembre de 1971— Diario JAÉN publicó en la página 10, por primera vez, la misteriosa aparición de rostros humanos en la cocina de leña de una casa de Bélmez de la Moraleda. Los propietarios de la vivienda, Juan Pereira y María Gómez, descubrieron tan extrañas caras en aquel caluroso mes de agosto, pero el régimen se empeñó en ocultar la noticia, a través de la censura, por miedo a que aquel fenómeno fomentara la superstición y, a la vez, escapara al control eclesiástico hasta desafiar los límites permitidos.
Era el año 1971 y, desde entonces, hemos tenido sobrado tiempo para intentar averiguar qué ocurrió allí, quién puso aquellas caras, de dónde vinieron, qué significaban y, sobre todo, por qué una pared de una cocina consiguió convertirse en una de las historias más conocidas de Jaén. Cincuenta y cinco años después, seguimos sin ponernos completamente de acuerdo sobre la explicación, que es una manera bastante jiennense de también de mantener viva una conversación.
Aquella primera noticia nos pareció la excusa perfecta para reunir esta noche a un grupo de personas especialmente cualificadas para enfrentarse al misterio: políticos, periodistas, miembros del Poder Judicial y representantes de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad. La elección tiene su lógica. En política, como en Bélmez de la Moraleda, hay cosas que aparecen de repente y nadie sabe muy bien de dónde han salido. En el Periodismo llevamos toda la vida intentando descubrir qué hay detrás de una cara, aunque a veces nos conformemos con ponerle un pie de foto. Los jueces, por su parte, tienen la saludable costumbre de exigir pruebas antes de aceptar cualquier explicación, incluso cuando delante tienen un rostro que lleva medio siglo mirándoles desde una pared. Y las fuerzas de seguridad saben mejor que nadie que, detrás de cualquier fenómeno aparentemente inexplicable, suele haber alguien al que conviene hacerle unas preguntas.
No deja de tener su gracia, además, que estemos aquí reunidos precisamente para hablar de caras. Porque las caras, en nuestra profesión, tienen una importancia extraordinaria. Hay caras que ocupan portadas, caras que protagonizan campañas electorales, caras que aparecen en las ruedas de prensa, caras que vemos durante años en los tribunales y caras que, de repente, desaparecen de la actualidad sin que nadie consiga explicar exactamente el motivo. En Bélmez de la Moraleda tuvieron la delicadeza de aparecer en una pared. En la vida pública, en cambio, suelen aparecer en lugares bastante más complicados y, a diferencia de aquellas, normalmente vienen acompañadas de declaraciones.
También el Periodismo tiene una relación muy particular con las apariciones. Estamos sobradamente acostumbrados a que nos llamen para contarnos que ha aparecido algo, alguien o alguna historia que merece ser contada, y nuestra primera reacción suele ser exactamente la misma que tuvieron quienes descubrieron aquellas caras: mirar, preguntar y hacer una fotografía, ahora también un reel. La diferencia es que, en nuestro caso, si la fotografía sale bien, al día siguiente puede estar en el periódico y, si la cosa sale todavía mejor, puede seguir dando conversación durante décadas. En eso, quizá, las caras de Bélmez, el primer contenido viral de nuestra historia local, fueron unas extraordinarias profesionales de la comunicación: consiguieron una repercusión que hoy exigiría una estrategia de redes sociales, varias entrevistas, un buen gabinete de prensa y, probablemente, unos cuantos tertulianos en televisión.
Pero hay algo más que nos une esta noche con aquella historia. El Periodismo tiene una relación inevitable con lo que no sabemos. Una noticia nace muchas veces precisamente de una pregunta para la que todavía no tenemos respuesta, y nuestra obligación consiste en intentar encontrarla, aunque a veces descubramos que la respuesta es mucho menos interesante que la pregunta. Las caras de Bélmez llevan décadas disfrutando de ese privilegio: el de conservar intacta la capacidad de hacernos preguntar. Quizá por eso siguen siendo noticia, porque en un mundo en el que todo parece tener una explicación inmediata, todavía resulta reconfortante que exista una pared que se resista a dárnosla.
Y qué mejor lugar para hablar de todo esto que Jaén, una tierra que conoce bien el valor de las historias que se transmiten de generación en generación, que sabe convertir una anécdota en leyenda y que, cuando encuentra un misterio, tiene la paciencia suficiente para dejarlo madurar. Las caras de Bélmez no son solamente un episodio curioso de nuestro recorrido reciente. Son también una de esas memorias que han conseguido instalarse en la imaginación colectiva y sobrevivir a quienes las descubrieron, a quienes las investigaron y a quienes intentaron explicarlas.
Así que esta noche no pretendemos resolver el misterio. Sería, además, una enorme irresponsabilidad periodística hacerlo sin pruebas. Queremos algo bastante más sencillo: recordar aquella primera noticia, celebrar la capacidad que tiene el periodismo para convertir un acontecimiento local en una historia universal que traspasa generaciones y compartir una velada con quienes, desde ámbitos muy distintos, tienen algo en común con aquella casa de María y Juan: todos, de una manera u otra, han dedicado buena parte de su vida a observar caras, interpretar gestos, buscar explicaciones y tratar de distinguir lo que parece de lo que realmente es.
Y si durante esta tarde noche alguno de ustedes tiene la sensación de que una cara le observa desde alguna pared, les rogamos que mantengan la calma. No sabemos si será un fenómeno paranormal, una humedad, un juego de luces o simplemente que alguien lleva demasiado tiempo mirando fijamente la cerveza. Pero, por si acaso, no la toquen. Primero haremos una fotografía, después llamaremos a un periodista, luego consultaremos a los jueces y, si la cosa se complica, avisaremos a las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad. Y si finalmente descubrimos que la cara tiene algo que decir, siempre podemos recurrir a nuestros políticos, que, como todo el mundo sabe, nunca han tenido problema alguno en encontrar una explicación.
Muchas gracias por acompañarnos para brindar juntos por los 85 años de Diario JAÉN. Disfruten de la celebración, disfruten de la conversación y, sobre todo, disfruten del misterio. Porque algunas historias necesitan una respuesta; otras, afortunadamente, necesitan simplemente que sigamos hablando de ellas”.