LA ENTREVISTA
Estrena curso con la preparación que requiere la enseñanza como carrera de fondo y repite mandato al frente de una de las carteras con mayor nivel de empleabilidad y, por lo tanto, de exigencias. Francisco José Solano Rodríguez (Baños de la Encina, 1976) continúa en el equipo de la Junta de Andalucía en Jaén con la ilusión intacta y la mochila de la experiencia con unos kilos de más. Se nota, incluso, en la reacción a las preguntas incómodas a las que está obligado a responder.
—Era usted el delegado menos conocido hace cuatro años y, ahora, uno de los platos fuertes de la Junta de Andalucía en Jaén. ¿Cómo afronta su segundo mandato?
—Con mucha ilusión, igual que la primera temporada, y con más conocimiento, herramienta y sabiduría. Se trata de seguir trabajando por algo tan importante y necesario como es nuestro alumnado, las futuras generaciones.
—Al menos no tiene encima el “marrón” de la financiación de la Universidad de Jaén...
—No me preocupaba y hubiese estado orgulloso de continuar con ella, porque al fin y al cabo sigue siendo formación de nuestro alumnado en otras edades y etapas, pero sí es cierto que había problemas con la financiación sobre los que siempre hemos dado explicaciones. También es cierto que Educación se lleva mucho tiempo.
—¿Cómo ve el nuevo equipo que lidera Erik Domínguez?
—Fabuloso. Muchos venimos de la política municipal, conocemos bien nuestra provincia, estamos formados, llevamos tiempo en esto y nos situamos muy cerca de las personas, porque la escucha activa es muy importante y pretender dar respuesta a todas esas inquietudes y necesidades de nuestros vecinos es por lo que estamos aquí. Valoro la figura del presidente, una persona comprometida con esta tierra.
—¿Distorsiona Vox?
—Mario Martos es una persona agradable, comprometida, que cuenta con sus compañeros y, al fin y al cabo, somos un equipo y está muy implicado en el proyecto.
—¿Qué va a hacer en estos próximos cuatro años que no haya hecho en los cuatro anteriores?
—Seguir trabajando e implicar a todos los sectores. Hay que tener en cuenta que el alumnado pasa en el centro educativo en torno a un tercio de la jornada. En la primera legislatura conseguimos activar importantes obras. Uno de los primeros problemas con los que me encontré fue con la paralización de la construcción del Conservatorio Superior de Música Andrés de Vandelvira, del que hoy disfrutamos todos, pero si miramos dos años atrás estaba el ladrillo parado. Sin embargo, tenemos que seguir apostando por la atención a la diversidad, porque hay cada vez más niños que requieren de más atención y, aunque ha aumentado la plantilla en torno a un cuarenta por ciento, necesitamos incrementar los recursos. En 2026, el presupuesto ha superado los 9.339 millones de euros, un 47% más que hace unos años, pero hay una realidad y es que, a pesar de tener un mejor número de alumnos porque la natalidad está estancada, hay más con necesidades especiales.
—¿Comprende, ahora, mejor a los docentes y a las familias?
—Sí, por supuesto, además soy docente y familia y empatizo mucho porque soy uno de ellos. Durante este mes de septiembre, a pesar de la baja natalidad, se van a incorporar 122.00 alumnos y 10.200 docentes en 636 centros. La educación es una casa muy grande y siempre hay incidencias. Cuando se inicia el curso escolar no empezamos desde cero, sino que empezamos en enero o en febrero. Ellos nos piden más recursos, tanto en capital humano como en infraestructuras o materiales, pero desde esta Consejería se está haciendo un enorme esfuerzo. Llevamos 100 millones de euros en obras en los últimos años, a través del programa “Mejora tu centro”, 70 actuaciones finalizadas en confort térmico con un importe superior a 24 millones, tenemos otros 5 millones para 12 obras de climatización... Somos la única Administración grande que apostamos por la bioclimatización. Con estos 4,3 millones con los que dotamos a 333 centros educativos de la provincia, junto con la colaboración de los ayuntamientos, hemos podido prestar ese servicio para que las aulas tengan unas condiciones que no distorsionen el aprendizaje y el normal desarrollo de las clases.
—Suelen ser duros los comienzos del curso escolar. ¿Qué le quita el sueño?
—Quitar el sueño, no, porque le pongo todo el empeño y el compromiso que puedo, pero es verdad que llevamos dos años que nos anticipamos a las situaciones y, aún así, nos encontramos con problemas, como esas seis licitaciones que se han quedado desiertas en transporte público. Tenemos casi 2.600 rutas en Andalucía, solamente se han quedado sin cubrir 56, que están en la provincia de Jaén. 112 sí tienen el servicio asegurado. La apuesta de la Consejería es firme, pero no podemos estar sacando licitaciones cada dos semanas.
—¿Cuál es el problema?
—Que las empresas no se presentan. Hicimos una licitación en abierto en mayo, después más y nada... No es una cuestión económica, porque de 2018 hasta ahora tenemos menos alumnos transportados y, sin embargo, el presupuesto ha subido un 35,6%, porque de 5,7 millones hemos pasado a 7,1 millones. Si no hay un problema en toda Andalucía, ¿por qué ocurre en Jaén?
—Esa es la pregunta que se hacen cada día las familias. ¿Qué puede responderles?
—Que no las vamos a dejar atrás. Estudiaremos cada circunstancia y, mientras tanto, hemos enviado docentes para que el alumnado no se tenga que trasladar y hemos puesto en marcha becas de ayuda al transporte escolar para que los padres, en función de la distancia, perciban una cantidad mayor a 1.875 euros, que es la mínima, hasta 5.700 euros que se ingresarán en las cuentas de las familias que no tengan ese servicio prestado. Seguimos trabajando también con taxis. En vista de que no podemos hacer otra cosa, hemos puesto en marcha, por primera vez, unas becas que han supuesto una inversión de 4,5 millones de euros.
—¿No es rentable el servicio para las empresas?
—Habría que preguntar a ellos, pero para la Junta no hay problema económico, insisto, de hecho hemos sacado unas ayudas por valor de 4,5 millones de euros. Si hacemos la comparativa de lo que supone la inversión de alumno transportado, suele costar en torno a 1.250 euros anuales en Andalucía y, sin embargo, en Jaén es de 1.750. Es inexplicable.
—¿Qué falla cuando hay alumnos que ayer no sabían a qué centro entran hoy?
—Depende, porque el proceso de escolarización es en marzo. Hay alumnos que están pendientes por el tema de repeticiones o por la certificación de matrículas, como pasa en un centro educativo de Jaén y otro de Úbeda. Es que hay que esperar a saber las vacantes y, después, notificarlo.
—¿Está satisfecho con la planificación educativa o hay aspectos que mejorar?
—Todo es mejorable, porque la sociedad está en continuo cambio, sobre todo en lo que a la digitalización se refiere. Los delegados territoriales de Educación tenemos todos los jueves una videoconferencia con el consejero para trasladar incidencias que nos encontramos y ver cómo se pueden mejorar. Por ejemplo, el problema del transporte es una reforma hecha a contrarreloj para poder dar respuesta a los obstáculos que encontramos en el camino.
—¿Dónde están los principales déficits del sistema educativo?
—Apostamos por la atención a la diversidad, nunca antes se había invertido tanto. Sólo en presupuesto, hablamos del 87% más que en 2018, 636 millones de euros... Ya dijimos que esta legislatura era la de la atención a la diversión y la de la Formación Profesional. Los datos nos dicen que, debido a la baja natalidad, este año tenemos 565 alumnos menos que el curso pasado, pero en FP crecemos, porque aumentamos la oferta atendiendo a las necesidades del tejido productivo y preparamos a futuros trabajadores, con un perfil de calidad y cualificado para desempeñar ese trabajo.
—¿El problema, entonces, es que hay más alumnos con necesidades de atención especial?
—Tenemos una cifra de 14.000 alumnos que necesitan una atención, un 40% más, quizás porque ahora se hacen más diagnósticos, pero es que la plantilla también se ha incrementado en un 40%. Hablamos de 1.250 profesionales que trabajan con este alumnado, tecnología terapéutica, orientadores, PTI’s... Es lo que nos demandan los centros. No sé los motivos, pero es verdad que los niños los tenemos cada vez más tarde, que venimos de una pandemia, la alimentación, el deporte...
—¿Cómo se adapta la pérdida de la población a las aulas?
—Tenemos los mismos centros. La adaptación consiste en crear en los pequeños municipios más aulas mixtas para compartir profesorado. Sin embargo, tengo que decir que tenemos la mayor plantilla de profesorado de la historia. En toda Andalucía tenemos un refuerzo de 1.200 docentes para áreas como Matemáticas, Lengua y Lectura.
—¿Es partidario de mantener centros abiertos a costa de privar al alumnado de socializar?
—Esta respuesta la hago como docente y como padre. Hay circunstancias en las que hay un colegio a cien metros de otro, con 34 y 36 alumnas, 16 y 17 profesores y un docente de audición y lenguaje compartido... Tenemos ayuntamientos que nos demandan la fusión de esos dos centros, primero por ahorrar gastos en mantenimiento y, segundo, para dar una segunda vida a este espacio. Lo que puede parecer un tabú para la sociedad, yo considero que es una ventaja, porque los niños tienen que socializar, estar juntos y tener más acceso a los recursos.
—¿Se adapta la Formación Profesional al territorio?
—Sí, sí, además lo estamos viendo. En los últimos años hemos pasado de tener pocas relaciones con empresas a firmar más de 6.100 convenios con 2.750 compañías. La Formación Profesional es dual gracias a su colaboración. En la provincia hay 328 ciclos formativos de grado básico, medio o superior y cursos de especialización y este año sumamos siete nuevos que responden a las necesidades del tejido productivo y a lo que nos demandan los centros educativos, pero siempre con la connivencia de las empresas para que nuestros alumnos se formen ahí. En la Escuela de Arte Gaspar Becerra de Baeza hemos puesto este año una enseñanza de grado medio de Producción que demandan desde hace muchos años, el único de toda Andalucía, lo mismo que el técnico superior de fútbol sala del IES Las Fuentezuelas. Buscamos el relevo generacional de Daniel Rodríguez, que tanto nos enorgullece.
—¿Cuáles son sus prioridades en infraestructuras?
—Seguir con el confort término y continuar con las obras para atender las necesidades educativas.
—Seguimos sin Conservatorio de Danza en Jaén...
—Sí, pero será una realidad. Nos encontramos muchas promesas. Nadie esperaba que el “María de Molina” de Úbeda echara a andar, al que destinamos 5,6 millones de euros para hacer el proyecto realidad una vez hecha la contratación. Lo mismo en una obra histórica en “Santa Catalina”, a la que se destinaron 5 millones de euros, o la ampliación del “Santa Teresa” para Bachillerato... En cuanto al Conservatorio de Danza, nuestra apuesta está en construirlo en el colegio Ruiz Jiménez y en el anexo. Estamos en el faseado de la obra y en preparación la contratación para la licitación.
—¿Cómo reaccionará la Junta de Andalucía al informe PISA?
—Nos hemos adelanto, y le voy a decir por qué. Son pruebas realizadas a niños de 16 y 17 años. En 2024 se dotó de más horario a Matemáticas, Lengua y Lectura, siendo Andalucía una de las zonas con más carga en esas competencias. Seguimos trabajando en zonas de transformación social y hacemos esfuerzos en mejorar cada día. 17,7 millones de euros hemos invertido, por ejemplo, en digitalización.
—¿Cree que condicionan las desigualdades socioeconómicas los resultados educativos?
—Todo suma, incluso en familias en las que hay una separación, niños que tienen que aprender a gestionar las emociones o alumnos que no tienen ayuda en casa para estudiar... Por eso reforzamos el profesorado en zonas de transformación de Infantil y Primaria para que puedan ayudar en la adquisición de esos aprendizajes, independientemente de servicios complementarios como aula matinal, comedor o transporte.
—¿Qué proyecto educativo de Jaén quiere que lleve su sello?
—A mí lo que me gusta es solucionar los problemas del día a día, pero he puesto el sello a obras que necesitaban empuje, como el Conservatorio Profesional de Música de Andújar, donde había veinticinco años de reivindicaciones. Todo lo que sea mejorar la atención y el rendimiento académico, además de la empleabilidad de nuestro alumnado... Me quedo con el trato de los centros educativos y de las familias.
—¿Qué nota se pondría a sí mismo como delegado cuatro años después de su estreno?
—Las notas las ponen los maestros.
—Usted es maestro...
—Pero no ejerzo... La verdad es que trabajo con ilusión, porque esta es una carrera de fondo.