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Aura farming

15-09-2026 / 08:00

El tablero de juego en el que se ha convertido la lucha por la Alcaldía en el seno interno del Partido Socialista tiene mucho de lenguaje juvenil en un contexto de poderes y reinados difíciles

La radiografía política del momento invita a dejar de tomarse las cosas en serio, tirar de ironía y disfrutar de un espectáculo que los más jóvenes calificarían claramente de “lachoso”. Carne de cañón de esos memes que carga el diablo, el “lore” protagonizado por dos compañeros de un mismo partido va por los derroteros del “trending topic” de esas plataformas que hacen mover el cuerpo delante de un teléfono móvil como si no hubiera un mañana. Julio Millán, el “main character energy” del Partido Socialista de las ocho capitales de Andalucía, tiene con quien “farmear aura” en los escasos ratos libres que deja la Alcaldía de Jaén, un goloso caramelo que causa dolores de estómago y que, sin embargo, hay quienes pugnan por él. Carlos Alberca, quinto teniente de alcalde y concejal de Recursos Humanos, Régimen Interior, Seguridad Ciudadana, Policía Local, Bomberos, Protección Civil, Tráfico y Transportes, entra en un juego de tronos en el que hay reyes en forma de fichas de orden y poder.

Está interesante la partida. El máximo dirigente municipal, ante los sonidos de fondo de la canción de las elecciones primarias del momento, decidió adelantarse a la casilla de salida y, en lugar de optar por la reelección automática amparada por los estatutos de la fuerza política a la que representa, sirvió en bandeja la jugada a quienes, entre bambalinas, movían los hilos para intentar correr el único sillón que perdieron los de Juanma Moreno por motivos que no vienen al caso. Mientras tanto, en esos viajes de ida y vuelta, entre y unos y otros orquestaron una melodía de toses, impropia de un resfriado, con capacidad para atronar oídos y terminó el primer fin de semana de septiembre con el nombre de dos aspirantes encima de la mesa de una agrupación hecha añicos. Tiene trasfondo la trama de un duelo colectivo con reminiscencias a un pasado reciente, porque hay que subrayar que los alardes de democracia interna de cualquier signo político tienen consecuencias difíciles de olvidar.

El caso es que Julio Millán y Carlos Alberca se alejan de la convivencia y entran en una especie de competición por el “spotlight” de la que resultará difícil escapar. No entraba en el guion la irrupción de la secretaria general del Partido Socialista de Andalucía, María Jesús Montero, quien se echó las manos a la cabeza y, con ese “bro, ¿qué está pasando?”, dejó claro que la reina es ella, la que tiene mando en plaza y la que tiene potestad para el tirón de orejas. El viernes pasado, sin espectadores, hubo una reunión forzada entre los rivales en un ambiente de malas “vibras” para intentar forzar un consenso que, por ahora, es como buscar una aguja en un pajar. Hay de plazo hasta el martes para presentar los 84 avales de la militancia (el 15%) y, aunque ambos aseguran que los tienen más que firmados, todavía puede que el “grind” termine con la fusión de quienes llegaron demasiado lejos en un contexto complicado para cantar victoria. Sirva de paréntesis que, en el bando contrario, el del Partido Popular, tienen ya agotadas las palomitas y las manos encalladas de tanto aplaudir.

Los “speedrunners” piensan, en este momento, en qué lugar del tablero tienen que colocarse. Uno lucha por la continuidad y el otro por convencer de que existe alternativa. Aquí es donde el “six seven” adquiere una curiosa dimensión política. Porque, como ocurre con ese misterioso concepto colonizador del lenguaje juvenil, nadie parece tener muy claro qué significa exactamente, pero todo el mundo sabe que sirve para el relato de una situación que se mueve entre el absurdo, la incertidumbre y el “ya veremos”. Recurran al ChatGPT para entender esta historia y bienvenidos al “aura farming” socialista.

Aura farming
Ya hay dos ediles con papeletas para entrar en la próxima lista

Quienes conocen el temperamento de la candidata del Partido Popular a la Alcaldía de Jaén, Isabel Azañón, además de sus arraigas creencias familiares y religiosas, saben que no le llega la ropa al cuerpo desde que se destapó públicamente las intenciones de la fuerza política a la que pertenece con vistas a las elecciones municipales de 2027. Ya metida en la vereda de los preparativos de las urnas, una vez pasadas las vacaciones, empieza a reunirse con quienes pueden echarle una mano, entre bambalinas, para confeccionar su candidatura, en la que no estará sola, porque para eso pertenece a unas siglas. Los últimos consejos recibidos tienen que ver, precisamente, con su carácter, porque no es fácil el encargo y, además de tener las firmes convicciones de trabajar por su ciudad, está obligada a rodearse de un equipo que esté con ella a las duras y a las maduras, sin horarios ni fiestas de guardar. Todo puede cambiar en lo que dura un suspiro, pero en el retrato del momento hay dos concejales que se dan por seguros en la candidatura que tendrá que confeccionar Isabel Azañón. Además de Antonio Losa, actual portavoz del PP en el Ayuntamiento de Jaén, tiene muchas papeletas José María Álvarez, siempre con permiso de Juan Bravo.

EN CORTO. De Antonia Olivares a Micaela Navarro

Los últimos movimientos en los municipios de más de veinte mil habitantes dan para escribir un serial, tanto en la capital —donde el melón no es que esté abierto, sino hecho añicos—, como en Úbeda, Andújar o Alcalá la Real. Que nadie se lleve a engaños. Si Antonia Olivares renuncia a ser candidata es porque las elecciones generales están a la vuelta de la esquina. Si Micaela Navarro regresa a la primera línea, aunque nunca se haya ido, es porque el partido necesita tirar de la experiencia cuando vienen mal dadas, aunque Alma Cámara tenga que esperar y Manuel Váz-quez, achantar la mui. Si Alcalá la Real aplaza las elecciones primarias a noviembre, es porque hay que buscar un candidato, aunque sea debajo de las piedras. Así está la “cosa” en la trastienda política.