Tocando el cielo en el Baezafest

La Joven Orquesta Barroca de Sevilla conquista con una interpretación fresca y rigurosa
La Joven Orquesta Barroca de Sevilla ofreció en Baeza un recital de cuerda de gran calidad musical. / Agustín Muñoz / Diario JAÉN.
Ana Lechuga

Dentro de la programación del Baezafest, la Joven Orquesta Barroca de Sevilla ofreció un concierto que puso de manifiesto el excelente nivel de una formación integrada por jóvenes músicos que demostraron preparación y una notable madurez artística.

El silencio que precedió al comienzo del concierto reflejaba la expectación de un público que, edición tras edición, ha convertido el Baezafest en una referencia dentro de la programación cultural del verano baezano. Bajo la dirección de Valentín Sánchez, la orquesta afrontó el programa con una interpretación cuidada y equilibrada. Desde los primeros compases quedó patente el trabajo realizado por la formación, tanto en la búsqueda de un sonido homogéneo como en la atención a los pequeños detalles que dan personalidad a este repertorio.

La dirección se caracterizó por la claridad del gesto y por una constante búsqueda del equilibrio entre todos los instrumentos, favoreciendo una interpretación natural y comunicativa. Uno de los aspectos más destacados de la actuación fue la cohesión mostrada por el conjunto. A pesar de tratarse de una formación joven, la orquesta transmitió seguridad y una notable compenetración entre sus integrantes. La cuerda ofreció un sonido compacto y flexible, mientras que el acompañamiento del continuo sostuvo el desarrollo de las distintas obras con discreción y eficacia, permitiendo que cada línea melódica encontrara su espacio dentro del conjunto.

El protagonismo solista correspondió al violinista Pablo Acebedo Aparicio, cuya participación constituyó uno de los momentos más esperados de la noche. El joven intérprete demostró una técnica solvente y una musicalidad de su violín que fue creciendo a medida que avanzaba el concierto. Su sonido, elegante y expresivo, permitió apreciar tanto la delicadeza de los pasajes más líricos como la brillantez de los fragmentos de mayor dificultad.

El público siguió cada una de las interpretaciones con gran atención. Al término del concierto, los aplausos reconocieron el trabajo realizado por la orquesta y por su director, poniendo el broche a una actuación muy bien recibida por los asistentes. Más allá de la calidad del concierto, la presencia de la Joven Orquesta Barroca de Sevilla sirvió para reivindicar el papel de las nuevas generaciones dentro del panorama musical español. La música antigua vive desde hace años un momento de gran vitalidad gracias al trabajo de jóvenes intérpretes que se acercan a este repertorio desde el estudio, la investigación y el respeto por los criterios históricos de interpretación, pero también desde una mirada contemporánea que busca conectar con el público actual.

Precisamente esa combinación entre tradición y renovación constituye uno de los rasgos que mejor definen tanto a la formación sevillana como al propio Baezafest. El festival ha consolidado un modelo en el que conviven artistas de reconocido prestigio con jóvenes intérpretes que encuentran en Baeza un espacio para mostrar su trabajo ante un público cada vez más amplio y diverso.

La elección de la Antigua Universidad como escenario vuelve a demostrar el acierto de la organización al integrar patrimonio y música. Pocos lugares ofrecen un marco tan adecuado para este tipo de repertorio. La sobriedad de la arquitectura renacentista, la belleza del patio porticado y la cercanía entre músicos y espectadores favorecen una experiencia diferente. Cada actuación adquiere un carácter en el que el entorno forma parte de la interpretación.