LA ENTREVISTA
La joven escultora jiennense Eva María Román Cortés, formada en el Ciclo de Técnicas Escultóricas de la Escuela de Arte y Superior de Diseño José Nogué, ha obtenido el Segundo Premio del 5º Concurso Nacional de Escultura de Fundación Sierra Elvira de Atarfe, Granada, un certamen de ámbito nacional que reconoce el talento de jóvenes artistas residentes en España. La obra galardonada, “Afrodita Calipigia”, es una escultura en bulto redondo realizada en talla directa sobre bloque de piedra arenisca de Porcuna de gran sensibilidad artística.
—¿Qué ha significado para usted recibir este premio?
—Recibir un galardón nacional es un acontecimiento muy grande y un honor para mí, he trabajado muchísimo, pero aun así no esperaba alcanzar el premio. Sin duda este reconocimiento pone un broche de oro a mi paso por la Escuela de Arte José Nogué.
—¿Cómo nació la idea de crear “Afrodita Calipigia”?
—Mi intención era hacer una interpretación de la figura femenina a través del bloque de piedra para dialogar con la Venus Kallypigos del año 50 a.C. Fue un proceso de experimentación simbólica que hilvanaba una visión iconográfica con otra más abstracta y geométrica, es decir, por sus rasgos sabemos que es una mujer, sus volúmenes, los acabados y las texturas nos cuentan más sobre Afrodita, y el hecho de que sea una talla en piedra no es casualidad, Afrodita Calipigia es una respuesta de amor hacia la feminidad. Desvelo su esencia con cada golpe y la libero del peso que trae consigo, entonces emerge, aceptando cada curva, cada forma, y ella es, desde lo más profundo, tal como está destinada a ser.
—¿Qué supone enfrentarse en la creación a un material como la arenisca de Porcuna?
—¡Un gran reto, desde luego!
—¿Cuál fue la mayor dificultad al enfrentarse a la realización de esta obra?
—Mantener la visión a través del bloque de piedra. Construir donde todavía no se ve, y tener presente que cada golpe puede ser decisivo para el futuro de la pieza.
—¿Qué ha aprendido durante la creación de este proyecto?
—Técnica, he aprendido a ver, escuchar y sentir lo que puede suceder al tiempo de dar cada golpe, antes durante y después, ya que la piedra te “habla” a través del sonido, del tacto, del olor, y de la vista, además el trabajo de talla esconde mucha filosofía, y aunque desde fuera parezca un proceso tosco, hay que trabajar con delicadeza y precisión activando nuestra consciencia. Hacerlo es casi como meditar.
—¿Qué ha significado su formación en Técnicas Escultóricas?
—Para mí ha supuesto una gran transformación como artista, sin lugar a dudas.