Hay algo especial en los finales, sobre todo en los que llegan cuando los momentos vividos han sido felices. Ese fue el sentir de los villargordeños en la tarde-noche de este martes cuando el pueblo se detuvo para volver a ver al Santísimo Cristo de la Salud en su regreso a la ermita de Santa Ana, después de haber celebrado unas intensas Fiestas de Santiago en su honor.
Al ocaso de la tarde, en los prolegómenos de la Subida Triunfal, como cada año, lo primero que tuvo lugar fue la recogida del hermano mayor de fiestas, Francisco Jiménez Delgado, quien disfrutaba de sus últimos momentos en este cargo, el cual dejó en manos de Mónica Moreno Martos, la persona en la que recaerá la responsabilidad de este cargo a lo largo del próximo año.
De camino a la iglesia de la Asunción de Nuestra Señora la emoción se palpaba en el ambiente, en las caras y hasta en el discurrir del cortejo, cuyo caminar sereno y solemne escondía un deje aún mayor de espiritualidad y devoción contenida hacia el patrón y figura indispensable de la identidad villargordeña. Pasadas las diez de la noche, las puertas de la parroquia eran un verdadero clamor. La algarabía dominaba el estado anímico de los devotos y las ganas de ver al Cristo de la Salud se desbordaban a cada minuto que pasaba sin que flotase sobre el callejero del municipio.
Y llegó el momento en el que apareció el patrón, portado por casi un centenar de hombres, ante una turba que buscaba verlo y adorarlo de la misma manera que lo hizo al verlo por primera vez. Momentos en los que el mundo que hay más allá no existe, solo están el Cristo y la multitud que lo acompañaba de camino hacia su lugar de reposo, la ermita de Santa Ana.
Ya en las inmediaciones del templo “extramuros”, se prolongaba la entrada del patrón en la ermita, pues no había ni prisa ni ganas de dejar de vivir este momento. Momentos que se graban a fuego en la retina de cada persona que vive en esta celebración y cortejo algo más que la fe, las tradiciones de un pueblo orgulloso de lo que es y lo que representa.
Lidia Sánchez Navas contó que no es de Villargordo, pero va porque tiene amigos allí. “Es la primera vez y noto que estas fiestas se viven con mucha pasión. Una nueva experiencia”, agregó. Asimismo, Juan Antonio Gijón Martínez puso en valor que son unas fiestas muy grandes para Villargordo, ya que es el patrón. “Y no solo aquí, sino que mueve a gente de muchos pueblos de la provincia”, añadió. “Estos días se viven con mucha ilusión y cariño hacia el Cristo de la Salud. Además, yo fui hermano mayor en 2024 y siempre nos reunimos todos”, apostilló Juan Antonio gutiérrez Castillo. Por otra parte, Juana María Tito García valoró que es El último día era uno de los más esperados, ya que se vive con mucha intensidad y todo el pueblo se vuelca para unas fiestas perfectas”. “La gente siempre espera es la llegada del hermano mayor y la procesión. Al terminar, pasamos un buen rato en la caseta y los fuegos artificiales”, resaltó Jennifer Medina Rodríguez.