Un hombre, sospechoso de la muerte de una vecina poceña

El presunto autor del apuñalamiento lleva días ingresado por problemas psíquicos

28 mar 2016 / 09:00 H.

Las piezas empiezan a encajar. El hallazgo del cadáver, el sábado por la tarde, de una mujer, boca abajo y rodeada de sangre, en el número 10 de la calle Boladero, estremeció a los vecinos de Pozo Alcón. Los comentarios son continuados desde entonces y entre ellos se abría paso la hipótesis de un homicidio.

Los datos aportados por la Comandancia de la Guardia Civil apuntan en esa línea. Tales fuentes precisan que todo indica que la vecina —identificada como Josefa P.—, de cincuenta y tres años —aunque vecinos aseguran que era mucho más joven— falleció por herida de arma blanca el pasado día 14. Añade que se instruyen diligencias como presunto autor contra un varón de cuarenta y cuatro años propietario de la vivienda. En principio no se contempla que entre ambos hubiera una relación sentimental. En cuanto al hombre, Cipriano C. L., se encuentra ingresado, desde el 15 de marzo, en Salud Mental del Hospital San Juan de la Cruz, en Úbeda. Está previsto que pase, próximamente, a disposición judicial.

La investigación corre a cargo del Juzgado de Primera Instancia e Instrucción número dos de Cazorla. En un primer momento, el servicio 112 movilizó al Instituto Armado, los servicios sanitarios y la Policía Local. Además se activó el correspondiente protocolo. El levantamiento del cadáver se hizo el sábado. Ayer por la mañana, agentes de la Guardia Civil, incluidos integrantes de la Policía Judicial, analizaron con minuciosidad las tres plantas del edificio en busca de huellas, restos biológicos y otras pruebas. Igualmente se ha tomado declaración, en calidad de testigos, a personas allegadas a los dos protagonistas. Fuentes vecinales confirman que Josefa P, conocida popularmente como “Pepa”, era echada de menos desde hacía dos semanas. Según ha podido saber Diario JAÉN el hombre sufre problemas mentales desde hace mucho tiempo. Residía solo en el domicilio situado en la parte alta de Pozo Alcón, en un barrio muy humilde. Las fuentes indican que había tenido problemas con vecinos y también con su propia familia. El ingreso en las instalaciones de Salud Mental ocurrió, al parecer, a petición propia.

En cuanto a la mujer, residía en otra parte del casco urbano con su madre. Tanto Josefa P. como Cipriano C. L. son muy conocidos entre los poceños, al igual que sus familias. El funeral de entierro por la víctima del crimen es a las cinco de la tarde en la parroquia de la Encarnación.