El Ayuntamiento de Úbeda ha licitado las obras y la dirección facultativa para la rehabilitación y modernización del mercado de abastos con un presupuesto de 4.137.900 euros. El proyecto, que se desarrollará sobre una superficie de 4.501 metros cuadrados con un plazo de 18 meses, plantea “una transformación integral del inmueble, manteniendo intactos sus valores arquitectónicos y patrimoniales, al tiempo que lo adapta a las nuevas formas de consumo, a las exigencias de sostenibilidad y a las necesidades de una ciudad moderna”. Esta licitación supone el inicio de una actuación largamente demandada y fruto de “un intenso trabajo técnico, administrativo y de planificación que permitirá recuperar uno de los edificios más emblemáticos de Úbeda para convertirlo en un referente comercial, gastronómico, turístico y social”, según ha destacado en su reciente presentación la alcaldesa, Antonia Olivares.
El edificio, construido entre 1933 y 1936, tiene una especial protección patrimonial y está inscrito en el Catálogo General del Patrimonio Histórico Andaluz como uno de los inmuebles más representativos del Movimiento Moderno de la provincia de Jaén. La filosofía del proyecto apuesta por una auténtica transformación del mercado tradicional hacia un espacio multifuncional capaz de combinar la venta de productos frescos y de proximidad con nuevas propuestas gastronómicas, de restauración y de ocio. Uno de los aspectos más destacados de la intervención será la apertura del edificio hacia su entorno urbano. Así, se reforzará la conexión con la plaza Gallego Díaz y habilitará un nuevo acceso desde la calle Campanario. El objetivo es que deje de ser un elemento aislado para convertirse en una extensión natural de la vida urbana y comercial del centro histórico.
El renovado mercado se organizará alrededor de un gran espacio central concebido como ágora y punto de encuentro ciudadano. En torno a él se distribuirán 34 puestos de venta diseñados para albergar tanto actividades comerciales tradicionales como establecimientos de restauración y degustación gastronómica. Esta configuración permitirá una mayor flexibilidad y garantizará su capacidad de adaptación a las necesidades futuras. La actuación incorpora, igualmente, importantes mejoras en materia de sostenibilidad, eficiencia energética y accesibilidad. Contará con modernas instalaciones de climatización, ventilación, iluminación y telecomunicaciones, así como con cámaras frigoríficas individuales y equipamientos adaptados a las exigencias actuales de la actividad comercial y gastronómica.
Otro de los apartados más relevantes del proyecto será la ampliación de la planta sótano hasta ocupar toda la superficie del edificio. Con ello, se podrán crear 47 plazas de aparcamiento, además de espacios destinados a carga y descarga, almacenes, vestuarios, servicios, cuartos técnicos e instalaciones necesarias para el correcto funcionamiento del mercado. También se incluye una importante puesta en valor de la cubierta del inmueble. Aprovechando su privilegiada ubicación, se habilitará una terraza destinada a la restauración y degustación de productos locales, desde la que se podrán contemplar vistas excepcionales de la Sierra de Cazorla y del conjunto histórico de Úbeda.
Además, se proyecta un recorrido panorámico guiado sobre la cubierta que permitirá ofrecer una nueva experiencia turística vinculada al mercado y al patrimonio de la ciudad, convirtiendo este espacio en un nuevo punto de interés para residentes y visitantes. Por otro lado, las obras supondrán la retirada de las actuales cubiertas de fibrocemento y la incorporación de nuevas soluciones constructivas más eficientes, sostenibles y seguras, en consonancia con los estándares actuales de calidad y respeto medioambiental.
Largo camino
“Sabíamos que era un proyecto complejo por la singularidad del edificio, por su protección patrimonial y por la magnitud de la inversión necesaria. Pero también que era un proyecto fundamental para el futuro de Úbeda. Hemos trabajado con rigor, planificación y responsabilidad para hacerlo posible”, ha asegurado la alcaldesa. Para ello, se ha transitado “un camino largo”, desde que en 2017 de se realizaran los primeros estudios técnicos, geotécnicos y de viabilidad, además del anteproyecto. Siguieron trabajos arqueológicos, una primera licitación en 2019 mediante una concesión de obra y explotación que quedó desierta y la exploración en los dos años siguientes de la colaboración público-privada que tampoco prosperó.
En 2022, el Ayuntamiento licitó la redacción del proyecto técnico y en noviembre del año siguiente recibió el proyecto de ejecución completo. Sin embargo, “aparecieron importantes obstáculos”, con la denegación de una subvención estatal que se había solicitado, el incremento de costes derivado de la guerra en Ucrania y el peor estado estructural detectado en el edificio, que elevaban el presupuesto por encima de los cuatro millones de euros. Ante esa situación, en 2025 se resolvió de forma amistosa el contrato con el equipo redactor y se tomó la decisión de recuperar el proyecto completo y preparar una nueva licitación acorde a las necesidades reales del edificio y de la ciudad, que finalmente ha visto la luz este mes.
Traslado de los vendedores
En todo caso, hasta ver hecho realidad el proyecto definitivo, el Ayuntamiento ha llevado a cabo en los últimos años actuaciones para mejorar las instalaciones, con cuyos vendedores, además, se ha trabajado para el traslado mientras se ejecutan las obras. En este sentido, esta misma semana se ha celebrado una reunión en la que la alcaldesa, junto a otros miembros del equipo de gobierno y técnicos municipales, les ha informado sobre la situación del proyecto, además de “trasladar las garantías previstas para proteger los derechos de los concesionarios del mercado”. Con respecto a su situación durante la ejecución de las obras, ha explicado que se llevará a comisión informativa y posteriormente al pleno una modificación de varios artículos de la ordenanza reguladora del mercado.
La principal novedad de esta propuesta es la incorporación de garantías específicas para los concesionarios, asegurando que todos ellos recuperarán sus puestos una vez finalizada la rehabilitación. Del mismo modo, se contempla el establecimiento de indemnizaciones económicas durante el tiempo que duren las obras, cuyo plazo de ejecución está previsto inicialmente en 18 meses. Al hilo, precisó que, en el supuesto de que la ejecución de la actuación se prolongara por causas sobrevenidas, dichas indemnizaciones serían revisadas y ampliadas para cubrir el tiempo adicional que pudiera resultar necesario. Por último, Olivares trasladó a los vendedores que tanto ella como los servicios municipales implicados permanecerán a su disposición para ofrecer información, resolver consultas y acompañarles durante todo el proceso.