Las intensas tormentas que han descargado con fuerza sobre la comarca han dejado una estampa desoladora en las calles de Cambil. Una gran riada cargada de barro, piedras y rastrojos descendió por el casco urbano, dejando a su paso numerosos vehículos parcialmente sepultados y vías completamente intransitables debido al espeso lodazal. Las consecuencias del temporal no solo se traducen en un arduo despliegue de limpieza para restablecer la normalidad. La situación ha obligado al Ayuntamiento a tomar medidas en el calendario local: se han suspendido todos los actos programados de la feria, entre los que se encontraba un festejos taurinos muy esperado por los vecinos.