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Tal día como hoy, en 2010, publicábamos: “El Capitán Trueno” toma el Castillo de Baños de la Encina

04-09-2026 / 13:29

El equipo técnico y artístico de la película del héroe del cómic estuvo compuesto por 140 personas que trabajaron en el municipio jiennense

Tal y como publicó este periódico hace dieciséis años, el 4 de septiembre de 2010, como si atravesaran a otra dimensión y la piedra del Castillo de Burgalimar destellara una magia absorbente, los componentes del equipo técnico y artístico de la película El Capitán Trueno y el santo grial se adentraron en otro mundo, en otra época. El personal no pudo perder ni un solo minuto. En el cine el tiempo es oro, y diez millones de euros había que aprovecharlos al máximo. Por los aledaños del monumento bañense transitaron vecinos entremezclados con técnicos de sonido, cámaras y actores. El punto de encuentro los dirigió hacia la puerta principal del Castillo. Allí, una fuerza especial transformaba a quien la traspasaba. Y es que las dos semanas y media de “maquillaje” en el patio de armas capitaneadas por Félix Murcia provocaron un viaje por el tiempo: “Las escenas que rodamos aquí están ambientadas en mitad del desierto, en Tierra Santa”, indicó el director de la cinta, Antonio Hernández. Entre un caballo, un perro y bajo el vuelo imperial de dos aves rapaces, técnicos y actores se preparaban para seguir las órdenes de Hernández. Los ensayos, antes de poner en marcha la rueda del metraje para rodar, eran esenciales para que los intérpretes se ambientaran (aún más) arropados por un círculo de personas que portaban micrófonos y bajo la mirada atenta y escrupulosa del director.

Se trataba de una de las primeras escenas de la película en las que Goliath y Crispín eran rescatados por Trueno justo antes de ser ajusticiados en un castillo árabe ambientado en el siglo XII. Como en las dificultosas misiones que tendría que resolver el héroe español, los personajes que se movían por la alfombra de paja que cubría el patio de armas, respondían a cada una de sus funciones con la misma intensidad. Una fuerza que no se veía mermada por las repeticiones de la escena ni por la inclemencia del sol que empezó a apretar sin piedad. Superada la primera escena sobre las once de la mañana, el equipo puso un paréntesis para comer un bocadillo y descansar unos minutos. Era la hora de rodar una de las escenas más espectaculares sobre una torre interna en el Castillo. En el suelo se montó un sistema de amortiguación de caídas (con cajas y colchones). “Esto es el arranque de la película, por lo que es muy importante para nosotros. Tiene que ser un momento espectacular para enganchar al espectador”, explicó Hernández. Arriba, cubierto por una sombrilla, el director trabajaba la siguiente escena con Goliath (Manuel Martínez), Crispín (Adrián Lamana) y los soldados árabes. Enmarcando el portón, un grupo de vecinos se asomaba con curiosidad para observar el espectáculo, se vivió uno de los momentos más tensos de la mañana: el descenso por la tirolina de Trueno. Una escena, que debido a su dificultad —son 50 metros de altura— fue interpretada por el especialista Jesús López. “Es un trabajo de mucha complicidad con Sergio”, indicó el actor.

La cinematográfica tormenta continuó con las aventuras del Capitán Trueno y sus compañeros por Baños de la Encina, aunque sin la presencia de la protagonista femenina Sigrid, encarnada por la exótica Natasha Yarovencko. Cuatro intensas jornadas que dejaron la huella del héroe justiciero en la cruzada del séptimo arte.