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Tal día como hoy, en 2008, publicábamos: La lotería “del jueves” deja en Fuensanta 1.350.000 euros

06-09-2026 / 18:45

El número 93.493 de la Lotería Nacional del jueves hizo millonarios a seis vecinos

Tal y como publicó este periódico hace dieciocho años, el 6 de septiembre de 2008, eran aproximadamente las nueve de la mañana. Inmaculada Ruiz Díaz estaba aún en casa terminando de arreglarse para ir a la administración de lotería Virgen de la Fuensanta, donde trabajaba desde hacía siete meses, cuando una llamada telefónica la arrancó de la rutina diaria y la sumió en un confuso estado de nervios y alegría: “Arréglate y súbete enseguida. Has vendido el primer número de la Lotería del jueves”. Al otro lado de la línea estaba su jefa, Mari Luz Contreras. “Yo no me lo podía creer”, afirmó la joven. El número agraciado era el 93.493. Una serie de diez décimos, de tres euros cada uno, de la que Inmaculada Ruiz Díaz vendió seis. “Los cuatro restantes los devolvimos”, manifestó. Sin embargo, la suerte, como dice el refrán, ya estaba echada y, por segunda vez, caía en este municipio de la campiña jiennense para alegrar a seis de sus vecinos. Concretamente, cinco de ellos percibieron un “pellizco” de 30.000 euros, y uno, otro de 1.200.000 euros, relativo a la serie primera, fracción novena. Una de las afortunadas era Mari Carmen Moyano. Una fuensanteña que, “de vez en cuando”, tentaba la suerte de los jueves, y que, en aquel entonces, tras saberse ganadora de uno de los cinco premios de treinta mil euros de la Lotería, por la fracción cuarta, no podía contener la risa nerviosa que la recorría. “Compré el décimo anteayer —por el miércoles— y, hoy, he venido a la administración para ver si tenía algún premio, cuando me han dicho que por poco no me había tocado 1.200.000 euros”. Pese a todo, se mostraba satisfecha. “No son, pero son dineros”, comentaba. “Fíjate, treinta mil euros por tres euros que cuesta el décimo. Casi nada”.

Entre el alboroto de las vecinas que la acompañaban, el teléfono móvil de Mari Carmen Moyano no paraba de sonar: “¡Mari, que me ha tocado la Lotería!”. Y se volvía a las amigas, para aclararles: “Es mi hija. Ellos —tiene tres hijos— están más ilusionados que yo”, apuntaba sonriente. Y es que, en tiempos de crisis como los que corren, no es para menos. Confesó que el dinero lo destinará a “tapar huecos”, pero no había acabado la frase, cuando consideró: “A lo mejor cambio los muebles de la cocina. Sí. Eso es lo que me ha dicho mi hija: “Mañana, compras los muebles”.

Dicen que no siempre llueve a gusto de todos. “Cuando tiene que tocar, toca”, reseñaba Inmaculada Ruiz. Juan Gónzalez puede dar buena cuenta de ello. Y es que la suerte le pasó de largo justamente el jueves: “Quedaban tres números en la administración: el 6, el 9 y el 3. Me llevé los dos primeros y dejé el 3. ¿Por qué? Porque la semana anterior el 3 había resultado premiado y pensé que esta no volvería a serlo”. Se equivocaba. “Cuando esta mañana —por entonces— me han dicho que había caído en 3, me ha dado un coraje tremendo y he pensado: “Esto no me pasa nada más que a mí”. El malagueño, que veranea en Fuensanta, juega todas las semanas en los sorteos “del jueves, el viernes y el sábado”. “Me gusta la Lotería y siempre vengo el último día y me llevo no sólo un décimo, sino todos los que quedan”. De haber apostado por el caballo ganador, el número 93.493, habría ganado 120.000 euros. Pero en subjuntivo sólo se escribe lo que pudo pasar y no fue.

Treinta mil euros por un décimo que cuesta tres

“Dar un premio así es una alegría muy grande. Ojalá se repitiera todos los días”. Mari Luz Contreras Sánchez “regentaba”, desde hacia “veinticinco años largos”, la única administración de lotería que existía en Fuensanta y confesó, que en todo este tiempo, esta era “la primera vez” que reparte tanto dinero entre sus vecinos. Pero no fue la única en que la suerte se ha dignado visitar el municipio. En la Lotería Nacional del jueves, “exactamente en la misma que ha tocado ahora, y también por estas fechas, hace diez años, tuvimos un premio de sesenta millones de las antiguas pesetas”, recordó la lotera, que apostilló: “Nunca se ha sabido a quién le tocó entonces”. Una década después, aún sin creérselo, pero con la seguridad de quien trabajaba con la ilusión, Mari Luz Contreras se deshacía en ¡ojalás! pensando en el próximo Gordo de Navidad: “Este premio sirve para que la gente se anime y compre más. ¡Ojalá pudiéramos darlo estas navidades!”