Tal y como publicó este periódico hace veinticinco años, el 5 de septiembre de 2001, Josep Martí Ribas logró obtener la primera secuencia de imágenes del plasma eyectado por el microcuásar denominado Cygnus X-3 de nuestra Galaxia. El trabajo de este experto contó con la colaboración de los investigadores de la Universidad de Barcelona, Josep M. Paredes y Marta Peracuala. Aquel descubrimiento aportó datos relevantes acerca de algunos de los fenómenos más energéticos del Universo, que cautivaban a los investigadores. El microcuásar Cygnus X-3 fue descubierto en el año 1966. Está situado a treinta mil años luz de la Tierra y es la tercera fuente de rayos X detectada históricamente en la constelación de Cygnus (el Cisne), corresponde a una estrella binaria de rayos X.
Este sistema está formado por una estrella normal, en órbita alrededor de un probable agujero negro, con interacciones mutuas entre sí. Enronces, los microcuásares se consideraban modelos a pequeña escala de los cuásares lejanos, cuyas propiedades eran de interés para el estudio de modelos del origen del Universo y la Física Fundamental de las Partículas. En su interior se produce una transferencia de masa desde la estrella normal hacia el agujero negro. La captación de las imágenes se realizó a través de una moderna instalación del National Radio Astronomy Observatory de Estados Unidos. Estaba compuesto por veintisiete antenas móviles de veinticinco metros de diámetro, instaladas a lo largo de treinta kilómetros en el desierto de Nuevo México. Josep Martí, junto con su equipo de colaboradores, fue protagonista de otros importantes descubrimientos.
A día de hoy, Josep Martí Ribas es catedrático de la Universidad de Jaén, dónde imparte docencia en el Grado de Geomática y Topografía, titulación que, dentro del territorio andaluz, solo se puede estudiar en UJA.