Tal y como publicó este periódico hace veinticinco años, el 23 de agosto, María Gómez Cámara sufría dolores por todas partes del cuerpo. El médico le recomendó que mantenga los pies levantados sobre una silla. Encima de la mesa camilla solía tener a mano varios medicamentos. “Son muchos más, pero ahora tengo que bajar al consultorio para que me receten otras medicinas. Es que también tengo azúcar”, comentaba. El 23 de agosto de 1971, María Gómez encontró unas manchas extrañas en el suelo de la cocina de su vivienda. Después de años de investigación y estudios, el fenómeno mantenía la incógnita sobre su origen y su propietaria vivía con los rostros femeninos y masculinos, que se apreciaban en varios puntos de la casa. Aquel día fue determinante para el municipio de Bélmez de la Moraleda. Había nacido el fenómeno paranormal de las caras. “Mañana (en aquel entonces) se cumplen treinta años de la aparición de las primeras caras. Ya estoy muy aburrida. Es muy difícil llevarlo bien”, decía. Con un carácter fuerte y desconfiada con el periodista, mantuvo un corto diálogo mientras “vigilaba” los movimientos del fotógrafo.
El malestar de María Gómez se centraba sobre todo en los cientos de personas que acudían a la semana a su casa para ver las llamadas teleplastias. “Ayer vino un grupo de personas de Rumanía, y claro, una no quiere ser desagradable, pero aquí hay gente a todas horas. No puedo dejar la puerta abierta porque se cuela todo el mundo en la casa”. Javier Jesús y Susana, un matrimonio de Huelva, viajaban hacia Bilbao: “Teníamos muchas ganas de conocer el fenómeno de las caras. Nos hemos desviado sólo para estar con esta mujer, que realmente es extraordinaria, pero mucho más las imágenes que se pueden ver en el suelo”. María mostraba su malestar por la falta de “algún acto” para celebrar el treinta aniversario. “Se lo he dicho a la alcaldesa, pero dice que más adelante se hará algo”. María relataba que se sentía cansada de tantas visitas y pedía que se “haciera algo” para celebrar el treinta aniversario. No obstante, las caras no son un fenómeno olvidado en el municipio. Un vecino de aquellos tiempo señaló: “Es cierto que cada vez se habla menos de ellas. Pero se vive con ellas. Nosotros somos conscientes de la importancia de este hecho que es único en el mundo y no podemos estar al margen de todo lo que sucede en su entorno”, aseguraba. Además, apuntaba a la necesidad de una mayor implicación de las instituciones de la provincia. “No podemos hablar de una Sierra Mágina, cuando no se apoya un fenómeno como las caras de Bélmez. Un lugar que es visitado por cientos de personas no tiene reconocimiento oficial”, argumentaban. El fenómeno parapsicólogo aún lleva consigo más sorpresas. Todos aquellos que de alguna manera han investigado las caras, lo han dejado con el paso del tiempo. Se han escrito libros, informes, estudios; se han realizado congresos o seminarios, sin ningún resultado.
Actualmente, las Caras de Bélmez continúan presentes en la vivienda de la calle María Gómez Cámara, que ya falleció en 2005 pero permanece en manos de los nietos de María Gómez. Según explicó su nieta María Pereira a este periódico hace un año, algunas de las figuras del suelo han cambiado con el paso del tiempo y la familia sigue abriendo la casa a quienes quieren visitarla, sin cobrar entrada. El fenómeno mantiene además su atractivo turístico en Bélmez de la Moraleda, que cuenta con un museo dedicado a su historia.