Tal y como publicó esre periódico hace veintiséis años, el 29 de agosto de 2000, un empresario jiennense quería evitar que los atletas olímpicos españoles no pudieran consumir aceite de oliva en Sidney. Juan Saniger Martínez, del municipio de Navas de San Juan, se había ofrecido a entregar diez mil monodosis de aceite de oliva al Comité Olímpico Español para que los atletas nacionales porten el aceite de calidad virgen extra en sus equipajes.
Australia tenía prohibida la entrada en el país de cualquier tipo de sustancia orgánica animal o vegetal, con lo que los atletas debían cambiar el aceite de oliva español de su alimentación por otras grasas y aceites de semillas escogidos, en aquel entonces, por la organización para su alimentación. La empresa Andaluces de Jaén S.L., una envasadora de la que era socio Juan Saniger, se mostró favorable a la propuesta de entregar al Comité Olímpico Español diez mil dosis de aceite de oliva para que los atletas pudieran complementar su dieta mediterránea con este producto, básico para este tipo de alimentación.
Juan Saniger, quien además era farmacéutico y conocía las bondades del aceite de oliva, formuló su petición por escrito ante el Comité Olímpico Español, asegurando que forma parte de una cuestión de “dignidad” el que los atletas españoles disfrutasen de las ventajas de un producto que forma parte de su alimentación diaria y que durante la cita olímpica debía ser cambiado por otro sustituto. Por parte del Comité Olímpico Español se reiteró la imposibilidad de que la expedición española pudiera portar en su equipaje el aceite de oliva ante el elevado riesgo de expulsión del país con la violación de esta prohibición. Juan Saniger considerba que la prohibición suponía una “discriminación injusta” y por ello puso a disposición de los atletas que participaban en la cita olímpica las monodosis comercializadas bajo la marca “Oleomediterránea 2000, Andaluces de Jaén”. Además, el empresario se ofrece a envasar cualquier otro aceite de no creer adecuado el que se ofrece.
En la publicación se añadió una carta al Comité Olímpico rescatando páginas de la Historia del Deporte. A continuación, se incluyó el texto de la carta enviada por Juan Saniger al equipo médico del Comité Olímpico Español lanzando su propuesta de regalar aceite de oliva.
“Muy Sres. míos: Ante la noticia aparecida en Diario JAÉN sobre el veto del COI y normativa australiana al consumo de aceite de oliva de nuestros atletas, quiero manifestar mi más enérgica protesta por la injustificada discriminación. Recuerdo a Vds. que hace más de 2.000 años, Demócrito de Abdera ya preconizaba el uso del aceite de oliva, ya que daba elasticidad a los músculos de los atletas y tersura a la piel de las damas evitando así las temidas arrugas. Esto pasaba mucho antes de que avestruces y marsupiales tuvieran noticia de la Civilización. Asimismo, quisiera recordar que la presencia de polifenoles y profuctos falvonoides dota al aceite de oliva de potentísimos barredores y desintoxicadores de radicales libres provocado por el estrés oxidativo, precisamente ocasionado en los atletas. Además quisiera destacar la presencia de vitaminas A, E, como de ácidos grasos monoinsaturados de alta calidad, y todos ellos catalogados científicamente como unos excelentes aritioxidantes biológicos naturales. En legítimo desagravio por la discriminación quisiera ofrecer al Comité Olímpico Español diez mil monodosis de aceite de oliva virgen de selección, manufacturado por nuestra empresa. En el supuesto de que el COE considere de mayor calidad otro aceite de oliva, también ofrezco la posibilidad de envasarlo gratis en mi empresa. Todo ello va encaminado, lógicamente, a que nuestros atletas no se vean privados del consumo en sus dietas, del producto natural del área mediterránea más prestigioso de todos los tiempos. La Historia lo testifica”.