Tal y como publicó este periódico hace treinta años, el 3 de noviembre de 1996, los establecimientos hoteleros del Parque Natural de Cazorla, Segura y Las Villas estaban al completo de su capacidad durante el puente festivo de Todos los Santos. Según informó la central de reservas del parque, dos semanas antes estaban agotadas todas las plazas. Con respecto a los cámpings, las buenas temperaturas que se registraban en esos días estaban logrando que la ocupación fuera de un 70 por ciento, algo que sorprendía en la estación otoñal. Numerosas personas, según informaciones de la central de reservas, al no encontrar una plaza vacante en el parque natural, tuvieron que conformarse con pernoctar en un hotel de la capital, a fin de poder visitar esos días el Parque Natural de Cazorla, Segura y Las Villas. El presidente de la agrupación empresarial, Hostel-Jaén, José Manuel Ledesma, estimó que más de veinte mil personas visitaron este espacio protegido a lo largo del puente, según informaba la agencia Efe. “En cien kilómetros a la redonda todos los establecimientos hoteleros están llenos y prácticamente no hay una sola cama libre en las 8.500 plazas de las que disponemos”, dijo el presidente de Hostel-Jaén. Ledesma valoró ese dato porque estaba consiguiendo romper con el turismo estacional. Los empresarios preferían que la afluencia de visitantes al parque se producía de forma continuada a lo largo de todo el año y no sólo durante la época estival, que solía ser la preferida por los visitantes para acudir a este entorno.