Tal día como hoy en 1996: Despedida multitudinaria a las dos víctimas del derrumbamiento de Úbeda

Jódar se volcó con la familia de la madre y la hija fallecidas tras el colapso del muro de la plaza de toros ubetense

11 ene 2026 / 11:48 H.
Ver comentarios

Tal y como publicó este periódico hace treinta años, el 11 de enero de 1996, miles de personas acompañaban, por las calles de Jódar, los restos mortales de Antonia Gómez Herrera, de 54 años, y de su hija Sebastiana Herrera Gómez, de 25, fallecidas días antes en Úbeda tras caerles encima parte del muro perimetral de la plaza de toros de San Nicasio. En el suceso resultó herido leve otro miembro de la familia.

El domicilio familiar, situado en el número 20 de la calle Pilarillo de Jódar, se convirtió en punto de encuentro de numerosos vecinos que quisieron mostrar su dolor y solidaridad. Los féretros fueron sacados a hombros pasadas las cuatro y media de la tarde y trasladados hasta la parroquia de la Virgen de Fátima, donde se celebraron las exequias antes de recibir sepultura en el cementerio. Al sepelio asistieron, entre otros, los alcaldes de Úbeda, Juan Pizarro, y de Jódar, José Luis Ángulo.

Las dos víctimas se encontraban en Úbeda realizando unas compras cuando se produjo el derrumbamiento del muro de la plaza de toros, de propiedad privada. Sebastiana Herrera, casada desde hacía tres años, dejaba una hija de 18 meses, mientras que Antonia Gómez era madre de otros dos hijos y esposa de un vecino de Jódar que se salvó del accidente al adelantarse unos metros para recoger el vehículo con el que regresaban a casa. Otro de los hijos, Antonio Herrera Gómez, de 16 años, sufrió contusiones leves y fue dado de alta tras ser atendido en el hospital comarcal San Juan de la Cruz.

El Ayuntamiento de Jódar decretó jornada de luto oficial y el instituto donde estudiaba el menor guardó un minuto de silencio en señal de duelo. Paralelamente, el Ayuntamiento de Úbeda solicitó informes técnicos para estudiar la posible declaración en ruina de la plaza de toros, mientras los bomberos y Protección Civil intensificaban las labores de inspección y apuntalamiento de edificios del casco histórico afectados por las intensas lluvias de aquellos días.

Con aquel multitudinario entierro, Jódar despidió a dos de sus vecinas en una jornada marcada por el dolor colectivo y el impacto de una tragedia que conmocionó a toda la provincia.

Provincia