Paz en los Campos de Hernán Perea

10 mar 2016 / 10:55 H.

Los Campos de Hernán Perea es una altiplanicie de modelado kársico de unas 5.500 hectáreas. Con una altitud media entre 1.600 y 1.700 metros, se trata de uno de los paisajes más grandiosos de la Sierra de Segura. La sensación que se tiene en este lugar es de una soledad sobrecogedora. Allí se producen probablemente las temperaturas más bajas del país, a pesar de su menor altitud, con referencia a otras zonas. Grandes nevadas invernales mantienen la zona con nieve hasta muy avanzada la primavera. En las noches de verano es magnífico ver el brillo de las estrellas que parecen poderse tocar con la mano. Tal es la limpieza de la atmósfera en este singular y bello lugar que grandes rebaños de ovejas pastan por sus laderas y vaguadas. Se alimentan de los excelentes pastos que se producen allí, como se recoge en la web www: juancuadrosrescalvo.com. La zona es accesible en cualquier época del año, siempre que las condiciones climatológicas sean buenas. En invierno hay que ser bastante precavido y no emprender la ruta en solitario. Una nevada inesperada puede cubrir de nieve toda la altiplanicie y borrar todos los senderos.

Una ruta para llegar

Desde el nacimiento del Río Segura, la ruta asciende por el Barranco de la Cañada de La Cruz para, posteriormente, desviarse a la izquierda y continuar ascendiendo hasta los 1.700 metros de altitud, aproximándose a la aldea de Don Domingo. Desde allí, se cruza la Rambla de Los Cuartos y se adentra por el valle del Arroyo de Juan Fría. Allí se podrá observar el centenario Pino Galapán, que es uno de los árboles más singulares de todo el Parque Natural de las Sierras de Cazorla, Segura y Las Villas.