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CAMBIAMOS DE PIEL, NO DE ESENCIA

Restaurado el retablo de La Columna de Baeza

20-05-2026 / 19:25

La intervención, realizada por Natividad Poza y Modesto Rodríguez, ha estado respalda por la propia hermandad

La Iglesia Parroquial de El Salvador de Baeza ha acogido la presentación del resultado de los trabajos de restauración llevados a cabo en el retablo del Santísimo Cristo de la Columna, una pieza anónima del siglo XVIII cuya recuperación ha sido posible gracias al impulso de la Real Cofradía del Santísimo Cristo de la Columna y Nuestra Señora de las Lágrimas y a la colaboración de la Fundación Caja Rural de Jaén. La intervención, ejecutada por los restauradores Natividad Poza y Modesto Rodríguez, ha permitido devolver la estabilidad estructural a la obra y recuperar su decoración, que se encontraba oculta bajo intervenciones anteriores.

Durante la presentación, el gerente de la Fundación Caja Rural de Jaén, Luis Jesús García-Lomas, ha destacado el resultado de la intervención, en la que “se ve el trabajo de restauración y composición de un retablo que había sido alterado en el tiempo y por las circunstancias históricas. Se recupera así un elemento patrimonial para la ciudad de Baeza. Es lo que queremos, apoyar estas iniciativas que buscan recuperar el patrimonio y, sobre todo, estudiarlo y darlo a conocer a las nuevas generaciones”. El retablo cuenta con una compleja trayectoria histórica que alteró su fisonomía original. Inicialmente ubicado en el muro de poniente del templo junto al retablo mayor, el conjunto sufrió importantes modificaciones y traslados motivados por las reestructuraciones arquitectónicas de la parroquia, como la alteración de las capillas de la nave del Evangelio. Estos episodios provocaron la descontextualización de la pieza, la cual fue reajustada a su emplazamiento actual mediante la incorporación de elementos procedentes de otros retablos, lo que comprometió su unidad formal y su sentido iconográfico original.

El párroco de la iglesia de El Salvador de Baeza, Bartolomé López, ha calificado la restauración como “espectacular”. López ha querido agradecer el trabajo de “muchas manos, principalmente de la Fundación y de la Hermandad, y las manos de los restauradores, que han dado todo lo que han podido para que ahora contemplemos esta gran obra de arte, que estaba totalmente perdida”. En la misma línea se ha manifestado el hermano mayor de la Real Cofradía del Santísimo Cristo de la Columna y Nuestra Señora de las Lágrimas, Ángel Luis de la Poza, quien ha reconocido que “todos los hermanos mayores han pensado en la restauración y que llegara este día. Es algo muy añorado durante mucho tiempo y muy importante porque hemos logrado un resultado que no se esperaba”.

Por su parte, Natividad Poza ha explicado que se ha tratado de un proyecto complejo debido a la necesidad de “modificar, reubicar o rehacer muchas cosas. Faltaba estructura, significado, faltaban muchas piezas compositivas. Al final hemos logrado el objetivo”. Poza ha subrayado que tras la intervención “la policromía ha vivido un cambio muy radical. Debajo de esos rojos, se encontraban estos azules con esas guirnaldas de flores. Con la recomposición de las piezas que se han incorporado hemos logrado esa composición completa con ese significado”. Antes de comenzar la intervención, el estado de conservación del conjunto presentaba deficiencias severas que ponían en riesgo su persistencia. Los restauradores detectaron una acusada falta de cohesión estructural, con numerosas piezas sueltas que se mantenían fijadas de forma precaria mediante puntillas. En el plano estético, el retablo mostraba una profunda incoherencia visual debido a los generalizados levantamientos de la policromía y el dorado. Además, la superficie original se encontraba completamente sepultada bajo sucesivas capas de repintes en tonos rojizos que desvirtuaban la calidad de la talla y ocultaban sus verdaderos acabados.

El proceso de restauración comenzó con la consolidación y fijación de los estratos de color y oro para detener la pérdida de materia, procediendo simultáneamente al asentamiento de los elementos de madera. El hito más significativo de la intervención ha sido la limpieza química y mecánica, que logró eliminar los repintes rojizos para descubrir la tonalidad original del retablo, caracterizada por una armónica combinación de flores polícromas intercaladas con motivos dorados, devolviendo al conjunto una lectura visual más limpia, natural y rica en detalles. La restitución volumétrica del soporte requirió la aportación de piezas estructurales ausentes que eran indispensables para la correcta lectura del mueble, tales como las cornisas que dividen el centro del ático. Asimismo, se reconstruyó el volumen de la predela combinando fragmentos originales recuperados con piezas de nueva confección realizadas por el especialista José Viedma, necesarias para consolidar la base del altar. Tras el estucado y nivelado de las lagunas, se ejecutó la reintegración cromática, finalizando con la aplicación de una capa de barniz de protección.

Para dotar al retablo de un significado iconográfico completo y restituir su función devocional, la intervención se ha complementado con la incorporación de nuevas aportaciones artísticas de creadores contemporáneos. De este modo, se han integrado tres nuevas pinturas destinadas a las hornacinas con los atributos de la Pasión, realizadas por Fernando Curiel; un tondo central con la representación de Dios Salvador, a cargo de Ángel Luis de la Poza; y las pinturas murales junto a los dorados laterales de la hornacina principal, ejecutados por Andrés Murillo. El resultado final ofrece a la comunidad y a los visitantes una obra plenamente recuperada que equilibra el respeto a su historia material con la excelencia de las técnicas de restauración contemporáneas.