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En Torres del Albanchez, el verano se despide contando los días hasta las fiestas patronales y mirando a la Virgen del Campo. La patrona de este municipio de la Sierra de Segura regresó ayer desde su ermita a la iglesia parroquial de Nuestra Señora de la Presentación, en una bajada que vuelve a poner en marcha el calendario festivo, marcado históricamente por el número ocho. Según marca el tradicional “ocho de Torres”, cada 8 de mayo, la Virgen del Campo era traída desde su ermita a la parroquia, donde permanecía hasta el 8 de septiembre. Desde 1968, los traslados cambiaron de fecha y su regreso al municipio natal se cambió al último fin de semana de agosto. Así, la imagen mariana recorrió ayer los cuatro kilómetros que separan su templo del municipio. Caminando por la carretera de Génave, torreños y visitantes acompañaron a su patrona entre continuas plegarias. Por turnos, los devotos se fueron relevando para portarla en el recorrido. La devoción a la Virgen del Campo se remonta siglos atrás y está estrechamente ligada a la historia del municipio serrano. Según cuenta la leyenda, la imagen fue encontrada por un pastor de Torres de Albanchez en un manantial situado cerca de Génave. Aunque, al principio, se trasladó a este último municipio, regresó al lugar donde había aparecido. Una señal que los propios torreños interpretaron como la voluntad de la Virgen del Campo de permanecer en ese punto. Con su regreso al núcleo urbano, el municipio se prepara para vivir los días grandes en honor a la patrona. Fervor, música y festejos taurinos se entremezclarán en una variada programación pensada para todos los públicos. Ya ayer, la jornada dominical finalizó con la actuación de Elías Soler. El próximo viernes, 4 de septiembre, marca el inicio oficial de las fiestas con el pregón a cargo de la Asociación de Mujeres de Nuestra Señora de la Presentación y un homenaje a la vecina más longeva. El primer gran encierro tendrá lugar el sábado 5, seguido del desencajonamiento de dos vacas. El martes 8 será el reencuentro de la Virgen del Campo con su pueblo, que mantiene vivo el vínculo con sus tradiciones más arraigadas.
Los vecinos de Torres de Albanchez expresaron un profundo arraigo y devoción hacia sus fiestas patronales a través de sus testimonios: Miguel García García destacó la emotividad del reencuentro vecinal durante la bajada de la Virgen del Campo, una costumbre ancestral que le enorgullece mantener; en la misma línea, Ramón López Álvarez subrayó que la procesión sirve como punto de reunión para quienes emigraron y regresan expresamente para disfrutar de estos días en convivencia; por su parte, María del Campo García Flores compartió el vínculo afectivo que mantiene desde su infancia al acompañar cada año a la patrona en su retorno al pueblo; una entrega popular que también ensalzó Campo Morcillo García, maravillada por cómo la implicación y unión de la gente perpetúa esta tradición a lo largo del tiempo; finalmente, José Bulgano Quiles recalcó el carácter especial de esta jornada para los creyentes del municipio, concluyendo con un guiño a la identidad local al recordar que se encuentran “rodeados de buen olivar”.