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Reencuentro con los orígenes bajo el amparo de la Virgen en La Hortichuela

06-09-2026 / 18:11

El cortejo de la Inmaculada Concepción reúne a multitud de vecinos y visitantes en la pedanía

Un sol radiante acompañó ayer a los vecinos y visitantes de La Hortichuela en la celebración de las fiestas en honor a la Inmaculada Concepción, una cita marcada por la devoción y los reencuentros en esta pedanía de Alcalá la Real. Aunque tradicionalmente la festividad se celebra durante el primer fin de semana de septiembre, este año se trasladó al mes de agosto para hacer coincidir a más personas vinculadas a este núcleo, muchos de ellos residentes fuera la gran parte del año.

La jornada volvió a reunir a varias generaciones en torno a una tradición con décadas de historia, cuya semilla se plantó en los años sesenta con la adquisición de la imagen mariana. Unos años más tarde, se construyó la ermita en la que se le venera y que ayer se convirtió en un punto de encuentro para quienes regresan cada año.

La explanada de la ermita acogió una misa en honor de la Inmaculada Concepción, que sirvió de preámbulo a su pequeña peregrinación por caminos rurales alcalaínos. La procesión de la Inmaculada Concepción recorrió su itinerario habitual por los alrededores de la aldea, caminando por los carretera que va hacia el núcleo de Pilas de Fuente Soto. Un camino que, en buena parte, discurre entre el paisaje de olivos de la zona.

Fue un recorrido corto, pero cargado de significado. La Inmaculada Concepción fue acompañada en todo momento por numerosos vecinos, que entonaban diferentes cánticos en su honor conforme la comitiva avanzaba. El retorno de la imagen a la ermita puso el broche a uno de los momentos centrales de las fiestas. Aplausos y muestras de cariño entre los hermanos recibieron a la Inmaculada antes de su recogida, cerrando una procesión que volvió a poner de manifiesto la implicación en la conservación de una tradición de La Hortichuela. La celebración continuó con una comida vecinal, cucañas para los más pequeños, un espectáculo del mago Resmyn y la actuación musical de Juanjo. Más allá de su dimensión religiosa, la festividad de la Inmaculada es una fecha marcada a fuego para quienes hunden sus raíces en esta aldea.

Entre los vecinos, Gloria Ruano Ariza, comentó que “la celebración está con nosotros desde el año 1963 y este día es muy grande para los vecinos. Solemos acoger a unas doscientas personas cada año”. Jaime Pérez Sánchez: “Es un día muy bonito porque nací en una casa de la zona e hice la comunión en esta misma ermita, por lo que siempre brota la emoción”. Por su parte, Paqui Sánchez Carrillo destacó que “vale la pena al llegar un día tan emotivo. La Virgen llama a la gente y se nota con la implicación de los visitantes”. Rafaela Quesada Aguilera: “Todas las noches le rezo a la Virgen. Soy de un cortijo de la zona y le tengo una gran devoción a la imagen, siempre la tengo cerca mía”. La alcaldesa pedánea, Maribel Gutiérrez Carrillo subrayó que “después de todos los preparativos que hay detrás de la celebración, es una satisfacción ver que la gente se vuelca por completo con la Inmaculada”.