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En un sector donde el relevo generacional escasea, Pedro José Alés Fernández representa una juventud que sigue encontrando su futuro en el campo. Este agricultor de Andújar de 31 años, lleva toda una vida ligado al mundo rural. Dedicado al olivar tradicional desde siempre, decidió a los 25 años diversificar su actividad con una importante inversión en el cultivo del pistacho, una apuesta a largo plazo con la que busca abrir nuevas oportunidades en el sector agrario. Su compromiso con la tierra le ha valido el Premio Jaén Joven en la categoría de Naturaleza, patrocinado por la Unión de Pequeños Agricultores (UPA) y que le entregó el secretario general de la entidad en Jaén y Andalucía, Jesús Cózar. Su apuesta por el pistacho no viene motivada de un deseo por abandonar el olivar, sino buscar alternativas para afrontar las dificultades de una actividad marcada por los costes, la falta de mano de obra y la incertidumbre. Los nuevos árboles necesitan años para comenzar a dar frutos, por lo que la rentabilidad no llega de inmediato. “La primera cosecha que voy a tener será el año que viene”, explicó Alés a Diario JAÉN, consciente de que emprender en el campo exige paciencia y visión de futuro. Mientras tanto, mantiene su dedicación plena con el olivar tradicional, aunque reconoce la necesidad de modernizar las explotaciones para garantizar su viabilidad y cubrir los costes que conlleva. Durante la gala, el agricultor andujareño agradeció al periódico provincial y a UPA un reconocimiento que recibe como un impulso a su trabajo y a su apuesta por una profesión que necesita atraer a nuevas generaciones. “Es algo importante para mí al estar tan ligado con la agricultura y el olivar, y por mi apuesta desde joven por los pistachos”, remarcó. Su trayectoria refleja las dificultades de quienes viven del campo, pero también la voluntad de todos aquellos que nuevos caminos para mantenerlo vivo.