Grupo industrial de referencia en el sector, la aceitera Jame, con matriz en Villargordo desde su fundación e instalaciones en el parque tecnológico de Geolit, mueve ficha en vísperas del inicio de la campaña 2026-2027 con un acuerdo pionero materializado en uno de los vértices del gran triángulo olivarero de la campiña sur: Torredelcampo. El acuerdo comenzó a gestarse en 2025 y ya es operativo mediante el arrendamiento por 8 años de las instalaciones de la Sociedad Cooperativa Andaluza (SCA) Santa Ana-San Isidro. El grupo aceitero ha cerrado el acuerdo para gestionar las instalaciones y la gran almazara de la cooperativa torrecampeña a través de su granelista Oleojame.
La incorporación de esta nueva almazara Oleojame permitirá al grupo disponer de unas instalaciones ubicadas en 50.000 metros cuadrados y dar servicio a los socios de la cooperativa, ahora como cosecheros, si deciden venderle su aceite. También esperan atender a cosecheros de municipios cercanos como Fuerte del Rey, Jamilena, Torredonjimeno y Martos. La almazara será, por lo tanto, el centro operativo de Oleojame y del grupo en la campiña sur para recepcionar, molturar y almacenar aceite de oliva, tanto el propio cosechado como el de los productores de la zona. Oleojame se ha subrogado a todo el personal de la SCA y ya ha contratado a más profesionales para hacer frente a sus objetivos. En paralelo, ha materializado inversiones para modernizar y subir el umbral de capacidad de las instalaciones y la calidad de su producción. Hasta ahora esa capacidad para molturar era de entre 20 y 30 millones de kilos, aunque en la última campaña se molturaron 6 millones de kilos de aceituna. Ahora el umbral de capacidad se incrementa hasta los 50 o 60 millones de kilos con una previsión de molturación para la próxima campaña de 20 millones de kilos, una subida exponencial.
Se han dado más pasos. Oleojame ha llegado a un acuerdo con una cooperativa de Jamilena para comprarle todo el aceite que produzca y poder liquidar a los productores cuando quieran a precio ‘poolred’. Así, unos y otros ganan en competitividad.
Igualmente, Oleojame está en conversaciones con otras tres cooperativas de la comarca para cerrar acuerdos similares: venta del aceite o de la aceituna que producen. En Oleojame están convencidos de que estas conversaciones vana a cuajar satisfactoriamente. Esta política de expansión, muy medida, procura valor añadido a los productores de la zona y economía de escala al grupo.
El acuerdo por 8 años pretende renovarse cuando cumpla. La vocación de Jame no es temporal, quiere prolongarse en el tiempo mientras se mantenga la entente de colaboración y beneficio mutuo. El impacto será positivo para la economía comarcal: favorece una mayor actividad en el sector que deriva también al transporte, servicios industriales y al entramado empresarial vinculado la aceite de oliva. La aceitera jiennense, referente en la producción, comercialización y logística asociada al aceite de oliva no sólo comienza a echar raíces en la campiña sur, sino que refuerza su apuesta por el olivar de Jaén, por inversiones que impulsan su capacidad industrial, por la mejora del servicio a los agricultores y la competitividad de la zona, una de las mayores productoras mundiales.
El notable incremento en la demanda que recibe el grupo Jame, tanto nacional como internacional, impulsa operaciones de expansión como la que ha concretado con la SCA Santa Ana-San Isidro. En este contexto, no hay que perder de vista que el grupo se cimenta en una empresa familiar. Mantiene esa filosofía y gana futuro mejorando e innovando. Crece sostenidamente en su división granelista con las empresas Oleojame y Explotaciones Jame. Mantiene alta la bandera de la producción y envasado de aoves de primera línea con Hacienda El Palo. Contenido y continente para los vírgenes extra que son reconocidos, año tras año, con los premios nacionales e internacionales más prestigiosos, indicativo de que tiene una de las bodegas de mayor excelencia del sector.
Hacienda El Palo ofrece también experiencias de oleoturismo, en franco crecimiento. Además, las marcas de sus Aoves, Bravoleum, buque insignia, Hacienda El Palo, Platero y Hacienda del Olivar, ya están en la élite de la oferta de vírgenes extras del mundo. Venden en todo el mercado nacional y en hasta una quincena de países repartidos por todo el planeta. Estados Unidos, Japón, Australia o Alemania entre ellos. El equilibrio entre las exportaciones a Europa y resto del mundo es también seña de identidad y la presencia de sus marcas en las grandes superficies alimentarias está consolidada. ¿Y qué significa Jame?, se preguntará el lector. Acrónimo homenaje al fundador Juan Antonio Martos Expósito. Nunca olvidan sus raíces.