El Centro de Emergencias Sanitarias 061, perteneciente al Servicio Andaluz de Salud (SAS) de la Consejería de Presidencia, Sanidad y Emergencias, junto a las delegaciones territoriales de Sanidad y Consumo y de Educación, han organizado en Baeza un nuevo cardiomaratón (#cardiomaratón061) en el que han participado 630 jóvenes beacienses. Este acontecimiento consiste en un entrenamiento colectivo en técnicas de reanimación cardiopulmonar (RCP) para que los jóvenes sepan actuar ante una parada cardiorespiratoria hasta la llegada de los recursos sanitarios. Los cardiomaratones 061 son unas jornadas de entrenamiento masivo en reanimación cardiaca que consiguen formar en una mañana a más de 12.000 jóvenes en toda Andalucía. La parada cardíaca (PCR) es la principal causa de muerte prematura en España y en los países de nuestro entorno. En la mayoría de los casos, su origen es cardíaco y se denomina muerte súbita cardíaca y puede afectar a personas jóvenes en una proporción importante. Se estima que la incidencia de la parada cardíaca extrahospitalaria en Andalucía es de 19,5 por cada 100.000 habitantes y año, de las que más de la mitad, ocurren en el domicilio.
La Cardiomaratón, que va por su doceava edición, se lleva a cabo con motivo de la celebración del Día Europeo de Concienciación ante la Parada Cardíaca, que se conmemora el 16 de octubre desde el año 2013. Con esta jornada de formación a gran escala, celebrada este año en Pabellón Municipal de Deportes de San Andrés de Baeza con la colaboración de decenas de instituciones, Sanidad pretende aumentar el número de personas que conocen cómo actuar ante estas situaciones para poner en marcha la cadena de supervivencia en el menor tiempo posible y sensibilizar a toda la población de la importancia de estar entrenado en esta materia.
La parada cardíaca es considerada la emergencia sanitaria tiempo dependiente por excelencia, ya que el pronóstico del paciente y por tanto las probabilidades de supervivencia, van a depender del tiempo que transcurre desde que ocurre hasta que se inician las maniobras básicas de reanimación. Es una lucha contra el tiempo y en gran medida, el éxito de los equipos sanitarios de emergencias en la atención a la PCR va a depender de que se hayan comenzado en el menor tiempo posible las maniobras de reanimación básica por los testigos.
Esta nueva edición ha recibido la visita de la delegada territorial de Sanidad y Consumo, Lucía Mónica Pérez, y el delegado de Educación, Francisco José Solano, junto al alcalde de Baeza, Pedro Javier Cabrera, y la directora del Centro de Emergencias Sanitarias 061 de Jaén, Luisa Martínez. En esta iniciativa participan este año una decena de instituciones públicas y privadas en Jaén, que coordinados por el Centro de Emergencias Sanitarias 061, entrenan a alumnos de centros de educación secundaria en las técnicas básicas de reanimación cardiopulmonar. Para ello, se han sumado este año docentes voluntarios pertenecientes a: Servicio Provincial del 061, Área Sanitaria Jaén Norte-Nordeste, Distrito Sanitario Jaén-Jaén Sur, Hospital Universitario de Jaén, Hospital Alto Guadalquivir, Cruz Roja Española y la Unidad Docente de Medicina Familiar y Comunitaria de Jaén, entre otros colaboradores. La delegada territorial de Sanidad y Consumo, Lucía Mónica Pérez, ha destacado la importancia de iniciativas como el #Cardiomaratón061 para “concienciar a la ciudadanía de que saber actuar ante una parada cardíaca puede salvar vidas”. En este sentido, ha subrayado que “la formación en reanimación cardiopulmonar es fundamental, ya que una intervención rápida puede marcar la diferencia entre la vida y la muerte”. Asimismo, ha puesto en valor la participación de los 630 jóvenes de Baeza en esta jornada y la colaboración de las instituciones y los profesionales sanitarios implicados, señalando que “acercar estos conocimientos a la población, especialmente a los más jóvenes, nos permite avanzar hacia una sociedad más preparada y capaz de responder ante una emergencia hasta la llegada de los equipos sanitarios”.
Por su parte el delegado de Educación, Francisco José Solano, ha destacado la importancia de acercar la formación en primeros auxilios a los centros educativos, de manera que tanto el alumnado como el profesorado adquieran los conocimientos y las habilidades necesarias para responder ante posibles situaciones de emergencia. Asimismo, ha señalado la necesidad de realizar este tipo de iniciativas para fomentar la prevención, promover hábitos saludables y facilitar una actuación rápida y adecuada cuando sea necesario, agradeciendo la implicación de los centros participantes y la colaboración de los voluntarios de los distintos servicios provinciales.
#Cardiomaratón061
Durante las sesiones formativas, los asistentes ponen en práctica los consejos y recomendaciones de los profesionales sanitarios para realizar la reanimación cardiopulmonar sobre maniquíes o pacientes simulados, al tiempo que aprenden la secuencia de actuaciones que determinan un aumento de la supervivencia tras sufrir una parada cardiorrespiratoria, lo que se ha llamado la “Cadena de Supervivencia”. Las recomendaciones internacionales indican que una de las estrategias para disminuir la mortalidad de los pacientes que han sufrido una parada cardiorrespiratoria es enseñar a la población en general las medidas básicas que deben aplicar a estos pacientes mientras llegan los equipos sanitarios, y que han demostrado que aumentan la supervivencia en estos casos.
Ante una situación de sospecha de parada cardiorrespiratoria, los gestores telefónicos de los centros coordinadores de urgencias y emergencias del 061 animan y explican a los alertantes como realizar estas maniobras básicas mientras que llegan los equipos de emergencias al lugar del suceso, dado que está demostrado que intentar aplicar estas técnicas a pesar de no tener conocimientos previos en primeros auxilios, ayuda a muchos pacientes llegando a aumentar las posibilidades de supervivencia en más del 50% de los afectados.
Estos eventos suceden en la calle, en el trabajo o mientras se hace ejercicio o una actividad extenuante, aunque ocurren en su mayoría en el hogar. En la actualidad, menos de 1 de cada 10 personas sobreviven. Las investigaciones realizadas muestran que la aplicación de las técnicas de reanimación cardiopulmonar por una persona que presencia la parada cardíaca aumenta la supervivencia entre 2 y 3 personas de cada 10, aunque sólo 1 de cada 5 pacientes llega a recibir esta ayuda.
En Andalucía, gracias al protocolo de atención telefónica ante una situación de sospecha de parada cardíaca, los testigos inician las maniobras básicas de reanimación cardiopulmonar mientras acuden los equipos de emergencias al lugar del suceso, siguiendo las instrucciones que se les facilitan desde la sala de coordinación de forma ininterrumpida hasta la llegada de los sanitarios. La RCP telefónica ayuda a personas que no tienen formación previa a ponerla en práctica en situaciones difíciles.
En caso de disponer de un desfibrilador (DEA) cerca, deberá de aplicarse a la mayor brevedad posible y se realiza durante los primeros minutos una RCP básica efectiva hasta la llegada del 061, las posibilidades de supervivencia estarán por encima del 50%. Es una lucha contra el tiempo, es una batalla para sustituir la oxigenación celular y que las células del cerebro y del corazón del paciente perduren y no mueran. Y todo esto pasa por la formación de todos y cada uno de los ciudadanos, que pueden ser testigos de un episodio de muerte súbita cardiaca y en sus manos está evitar que esa persona muera.
La parada cardiorrespiratoria es la interrupción brusca, generalmente inesperada y potencialmente reversible de la respiración y de la circulación espontánea. Una recuperación del paciente sin secuelas neurológicas exige que los tiempos de actuación sean mínimos. En este punto, la colaboración ciudadana, el aviso y el inicio inmediatos de maniobras de reanimación son imprescindibles para conseguir un buen resultado final. La técnica de reanimación cardiopulmonar consiste en el mantenimiento de la vía aérea abierta, de la respiración y de la circulación de la sangre, sin equipo específico, sólo utilizando las manos y la boca, pudiéndose usar dispositivos de barrera para la vía aérea, evitando así el contacto directo con la víctima.