Un encierro “casi” de verdad
Centenares de niños participan
en el encierro realizado con toros hinchables en la Avenida Pierre
Con el tercer “chupinazo”, a las doce y media de la mañana de ayer, se abrieron las puertas de toriles junto a la portada de feria y cientos de pequeños iniciaron la particular carrera por las calles del entorno de la Avenida Pierre Cibié delante de los toros hinchables. Los niños no dudaron en aprovechar cualquier oportunidad para demostrar lo mejor de su arrojo y valentía ante las reses rezagadas. El encierro concluyó con diversas demostraciones del arte de cúchares en la plaza improvisada junto a la entrada del recinto ferial. Tanto la carrera como el encierro fueron “limpios” y no hubo que lamentar heridos por asta de toro.
Desde el medio día, centenares de personas de todas las edades comenzaron a congregarse frente a la entrada del recinto ferial, en la Avenida de Pierre Cibié, para participar en el encierro de los tres morlacos hinchables de la “ganadería” de la empresa local “Atracciones Victoria”, contratada por la Concejalía de Festejos para la celebración de esta actividad. Poco antes del lanzamiento del “chupinazo” de salida, los participantes recibieron un pañuelo rojo cada uno para identificarse como competidores en la prueba y realizaron diferentes ejercicios de precalentamiento.
Después de escuchar el reglamento de la carrera, el cual prohibía el empleo de la violencia con los astados y el resto de participantes, los corredores alzaron ambas manos al cielo para entonar la bendición “sanferminera”, que para la ocasión se adaptó pidiendo la protección de San Amador, patrón de la ciudad. Con el itinerario del recorrido debidamente señalizado y el lanzamiento del tercer “chupinazo” comenzó la carrera que abrió las puertas de los corrales para dar por iniciado encierro. Tres imponentes reses conformaron la manada, que rápidamente emprendieron la carrera en persecución de los deportistas.
En los momentos iniciales de carrera, el mayor peligro lo protagonizó un morlaco rezagado que se entretuvo en dar pequeñas embestidas contra el público asistente mientras el resto de corredores realizaba quiebros y quites con los demás astados. Hubo quien incluso se atrevió a recibir a la manada “a porta gayola”. Tras las carreras por las calles adyacentes al recinto ferial, los corredores asistieron a las demostraciones de arte torero por parte de algunos de los pequeños participantes.