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La lluvia no extingue la fe marteña

Los fieles participan en el rezo del Vía Crucis tras la suspensión del traslado de imágenes a Santa Marta
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  • FERVOR CRISTIANO. La Real Parroquia de Santa Marta se llena del calor de devotos para rezar el Vía Crucis.
    FERVOR CRISTIANO. La Real Parroquia de Santa Marta se llena del calor de devotos para rezar el Vía Crucis.

Decepción. Tal es el sentimiento que, sin duda, inundó al mundo cofrade marteño en el momento en el que se confirmó que el Vía Crucis Jubilar, uno de los actos más importantes organizados por la Unión Local de Cofradías de Martos en torno a la celebración de octavo centenario del inicio del patronazgo de Santa Marta, quedaba suspendido a causa de la lluvia. No fue hasta las dos y media de la tarde cuando se cumplieron los peores presagios. El colectivo cofrade anunció, a través de las redes sociales y por medio de un comunicado oficial, la decisión “unánime” de cancelar el traslado de las imágenes a la parroquia de Santa Marta “tras consultar los partes meteorológicos adversos previstos para la tarde”.

La noticia fue recibida con tristeza a pesar de que las previsiones durante toda la semana indicaban que las condiciones meteorológicas no iban a ser las más favorables para que la iniciativa pudiera llevarse a cabo según lo previsto. Pero es que quedaba, no obstante, cierto atisbo de esperanza dado que desde la Unión Local de Cofradías se mantenía la calma al respecto. Fuentes de la misma confirmaron a Diario JAÉN que ni siquiera se había estudiado un plan alternativo al diseñado originalmente porque se mantenía la fe en que la lluvia no hiciera acto de presencia. El deseo, finalmente, no se cumplió, y la imágenes de Nuestro Padre Jesús en su Entrada en Jerusalén, la Oración de Jesús en el Huerto, Nuestro Padre Jesús Cautivo, el Santísimo Cristo de la Humildad y la Paciencia, Nuestro Padre Jesús del Silencio, el Santísimo Cristo del Amor Coronado de Espinas, Nuestro Padre Jesús de Pasión, Nuestro Padre Jesús Nazareno, el Santo Entierro y Jesús Resucitado tuvieron que quedarse en sus respectivos templos. Pese a ello, las puertas de Santa Marta sí que se abrieron a las siete de la tarde, según lo establecido en el programa inicial, para recibir a los fieles marteños que quisieron participar en el rezo del Vía Crucis Jubilar. El propio templo, foco principal de las celebraciones del Año Jubilar Tuccitano, ya había acogido por la mañana el acto de inauguración de una placa conmemorativa de dicha celebración en su Puerta Santa. El obispo de Jaén, Amadeo Rodríguez, fue quien tuvo el honor de descubrirla. Por la tarde, las imágenes del Santísimo Cristo de la Fe y el Consuelo, María Santísima de la Soledad y San Juan Evangelista presidieron en el templo dedicado a la Santa de Betania la celebración del citado rezo. La discreta iluminación que ofrecían los cirios ayudó a crear una atmósfera de solemne abrigo, pero, sin duda, el calor procedente de los corazones de los fieles marteños que participaron en el acto fue el elemento determinante para que se lograra contrarrestar los efectos de las bajas temperaturas que marcaron el desarrollo de la tarde. Martos demostró, así, que su fe es capaz de muchas cosas, pero no de lo imposible. En este caso, fue reponerse a un revés como el sufrido por la suspensión del traslado de las imágenes marteñas a Santa Marta, porque contra los caprichos de la naturaleza no se puede combatir. Sin duda, ello servirá para recibir con mayor ilusión la Semana Santa Tuccitana.