Los cazorleños vuelven a las calles por su centro de salud

Los vecinos guardan un minuto de silencio en una nueva protesta contra el traslado del servicio sanitario al hospital que hoy se hará oficial

11 abr 2025 / 09:17 H.
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En Cazorla, la tensión se puede cortar con un cuchillo durante estos días. El traslado del centro de salud al hospital ubicado a las afueras del municipio, previsto para hoy, sigue provocando una gran indignación en los ciudadanos, que ayer volvieron a concentrarse para denunciar una situación que consideran “injusta” y “desproporcionada”. Durante la mañana, decenas de vecinos se desplazaron hasta el centro de salud, donde llevaron a cabo una sentada pacífica para impedir que se trasladase el material a su nueva ubicación.

Según testigos presenciales, los manifestantes lo consiguieron hasta que la presencia de las autoridades les obligó a despejar el paso. Esto solo sería un “aperitivo” de lo que pasó por la noche, cuando casi medio millar de cazorleños volvió a tomar las calles para exigir que se paralice el traslado. Los vecinos denuncian que su nueva ubicación, a 2,5 kilómetros del casco urbano, supone un grave problema para los usuarios, especialmente para los más mayores, por los problemas de accesibilidad.

Un día después de que el alcalde, José Luis Olivares, pidiera posponer unos días el traslado, los ánimos, lejos de calmarse, se tensaron aún más. “Más de 7.000 vecinos se quedarán sin unas instalaciones sanitarias dentro del casco urbano, una situación insólita e injusta para todos”, apuntaló. El ambiente de indignación se palpó en la nueva concentración, que partió al anochecer desde la plaza de la Tejera. Después, la comitiva guardó un minuto de silencio por el centro, y procedió a la lectura de un manifiesto reivindicativo.

A partir de hoy, el centro de salud comenzará a prestar sus servicios desde el hospital, algo para lo que algunos de sus vecinos ya han ideado soluciones provisionales. “Varios grupos de cazorleños vamos a salir de manera organizada para acompañar a las personas mayores. El objetivo es que nadie vaya solo, porque hay que atravesar un buen tramo de carretera y es peligroso”, explica la vecina María del Mar Palomares. La situación, límite, aviva unas protestas que por el momento proseguirán.

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