URGENTE

La Toba, vida y alegría borbotones

Sus fiestas tradicionales culminan hoy, con la procesión de la Virgen y la verbena

Las fiestas de La Toba, que comenzaron el pasado martes, son el acontecimiento estrella del verano de esta aldea, perteneciente al municipio de Santiago-Pontones. Sus fiestas son una excusa para reunirse y celebrar a lo grande; tres jornadas de celebraciones que viven intensamente tanto mayores como pequeños. De ello se encarga la Comisión de Festejos, que toma el relevo a las antiguas generaciones, cargados de gratitud e ilusión por ofrecer las mejores actividades a todos los vecinos.

Los días grandes comenzaron el martes, con la romería de los santos. Los vecinos de la aldea se levantaron al alba para venerar a San Pedro y la Virgen, la Inmaculada Concepción, delante de la iglesia. Además del fervor religioso, también hubo espacio para el ocio, con los campeonatos de parchís, guiñote y bolos. Ayer, los más pequeños fueron el centro de atención desde las horas más tempranas, con talleres de manualidades y la esperada fiesta de la espuma, en la que todos pudieron sofocar el calor de la forma más original. La noche se presentaba también animada para el público adulto, con la gran verbena en homenaje a Manolo Escobar, contando con los artistas tributo Juan Punzano y Pedro Torres. Baile, música, comida y bebida y la mejor compañía para recibir la madrugada del día festivo.

El broche de oro a las fiestas de La Toba llega hoy, con la celebración de la Santa Misa en honor de los santos, con inicio previsto a las 19:00 horas. Después de la misma, llegará la esperada procesión de la Virgen por las intrincadas sendas, entre regueros de agua, que componen la bella y típica estampa de esta pedanía. La noche brindará el cierre de las fiestas con la verbena nocturna.

A pesar de su corta duración, son tres días intensos que los vecinos de La Toba esperan cada año con ilusión, unidos como una gran familia. El viernes 16 se reunirán de nuevo para celebrar una cena con los mejores productos de la zona. Una velada en la que compartirán momentos vividos durante estas frenéticas jornadas en un envidiable emplazamiento natural.