La estudiante de 12 años con parálisis cerebral de Pegalajar se ha incorporado este lunes al IES Alhajar, aunque sigue sin contar con una monitora, como pide su familia, que se ha organizado en lo que califica de “parche” para atenderla en las cuestiones “más básicas e íntimas”, como el aseo. Y es que, tiene asignado un monitor, pero su familia solicita el cambio ante la “ansiedad” que le provoca pensar que no sea una mujer quien la asista, ya que “necesita ayuda para todo”. Por ello, y dado que desde la Delegación Territorial de Educación y la empresa concesionaria no han aportado todavía una solución, sus padres han determinado que “la niña —con una discapacidad reconocida del 79 por ciento— empiece su instituto con 15 días de retraso”. Una decisión que han tomado tras la reunión que mantuvieron el pasado viernes en la Delegación, donde esperaban escuchar que la situación “estaba al menos en vías de solución”. No obstante, solo trasladaron que es “muy complejo” y que María Eugenia “debía empezar el instituto ya”, según ha explicado a Europa Press su padre, Alejandro Sánchez. “En eso estamos de acuerdo, nosotros más que nadie queremos su bienestar”, ha recalcado. De ahí que, tras “mucho meditarlo”, haya ido a clase este lunes para empezar primero de ESO. Eso sí, como “el problema no ha desaparecido”, la familia se ha organizado para atenderla “en sus necesidades más básicas, como ir al baño o su aseo personal”, yendo al instituto “las veces que haga falta”.
En este sentido, Sánchez ha recordado que su hija “no se mueve ni habla, se comunica mediante una tablet” y, tanto en Infantil como en Primaria, “siempre ha tenido una PTIS mujer”. Una profesional que siguen reclamando para que pueda seguir estudiando con normalidad sin tener que echar mano a este “remiendo”. “Esto no es una solución. Es temporal, espero que muy, muy, muy temporal, vamos a dar otro margen”, ha comentado el padre, quien ha precisado que eso no significa que estén “de brazos cruzados” y ya analizan “otras posibilidades, otros caminos a emprender para seguir peleando” por lo que consideran “justo y de sentido común”. Al respecto, ha hecho hincapié en que no dudan “en absoluto de la profesionalidad de nadie”, si bien ha subrayado las circunstancias de su hija: “una niña con necesidades especiales, no habla y no se mueve; depende de esa persona al cien por cien para todo” y a la que “solo de pensar en ir al baño o que la asee un hombre le provoca angustia”. “Todo el mundo nos entiende, nos da la razón, pero seguimos sin una respuesta que venimos pidiendo desde que el 7 de septiembre conocimos la situación”, ha declarado, no sin agradecer “el apoyo que les traslada de todo el pueblo”, desde el Ayuntamiento a colectivos, el instituto y su antiguo colegio, donde la pasada semana hubo concentraciones para pedir que pueda disponer de una monitora. Mientras tanto y aunque sea con esta medida “anómala”, María Eugenia ha ido por primera vez al instituto con el objetivo de continuar aprendiendo, como hasta ahora. “Ella se comunica con una tablet, con un comunicador, da sus clases perfectamente. La Primaria la ha aprobado sin suspender una sola asignatura y hoy por hoy está al nivel de los niños de su edad”, ha recordado su padre.
Desde la Delegación Territorial de Educación se apuntó la semana pasada que estaba “realizando el seguimiento de la situación y llevando a cabo las actuaciones oportunas dentro del ámbito de sus competencias”, según trasladaron a Europa Press desde el Gobierno andaluz. “Se ha trasladado la situación a la Agencia Pública Andaluza de Educación (APAE), organismo encargado de gestionar con la empresa concesionaria del servicio las cuestiones relacionadas con la prestación del mismo, a fin de que se valore la situación y se adopten, en su caso, las medidas que procedan”, indicó.