URGENTE

La Junta tiene bajo control las polladas de alimoche

Anillamiento de más de una veintena de ejemplares jóvenes de la rapaz en nidos distribuidos por áreas de sierra
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  • ESFUERZO. Soledad Aranda, con técnicos, en el proceso de marcaje de pollos de alimoche.
    ESFUERZO. Soledad Aranda, con técnicos, en el proceso de marcaje de pollos de alimoche.

El alimoche común, también denominado abanto o buitre egipcio, está más cerca de salir de la situación de peligro que arrastra desde hace décadas. La Junta de Andalucía ha anillado en lo que va de año veintiún ejemplares jóvenes en la provincia. Las últimas labores de marcaje de pollos localizados en nidos se realizaron en el Parque Natural de las Sierras de Cazorla, Segura y las Villas, con la presencia de la delegada territorial de Agricultura, Ganadería, Pesca y Desarrollo Sostenible, la villacarrillense Soledad Aranda.

Las tareas se enmarcan dentro del Plan de Recuperación y Conservación de Aves Necrófagas, en el que se incluye, como animal en peligro de extinción, el alimoche. Aranda agradeció la profesionalidad de los técnicos, en una labor complicada, que permite colocar distintivos de PVC de lectura a distancia, lo que facilita el control y el seguimiento de cómo evolucionan las poblaciones. Desde 2000 se han marcado 230 pollos de animal que se alimenta, principalmente, de carroña, insectos, huevos y todo tipo de desechos. Es una rapaz diurna que vive en España parte del año, después de llegar para reproducirse en primavera o verano desde África subsahariana. Cada año, las parejas ocupan el mismo territorio, lo que facilita el seguimiento de los especímenes.

El proceso de marcaje resulta muy laborioso. El equipo tiene que acceder en acceder, mediante técnicas de trabajos verticales, hasta el nido, que siempre se encuentra en cortados rocosos. Para ello, el equipo de escaladores debe seguir unos estrictos protocolos de seguridad, en los cuales se montan dos cuerdas a anclajes que pueden ser de origen natural, como puentes de roca, troncos de árboles, o bien mediante anclajes artificiales previamente instalados en la roca, cuando la calidad de esta lo permite. Suelen emplearse chapas de escalada, que aguantan hasta 2.000 kilos. Siempre se accede desde la parte superior del cortado para bajar rapelando por una de las cuerdas, siendo la otra una cuerda auxiliar de la que también se va anclado para una mayor seguridad del trabajador. Una vez se accede al nido, el pollo o los pollos se introducen en una bolsa de escalada que tiene hasta tres mecanismos de seguridad para que no se puedan salir hasta llegar al suelo. En función del tipo de pared en ocasiones el escalador sube de nuevo para llevar al pollo o puede terminar la bajada para realizar el marcaje en lo alto del cortado.