URGENTE

La cita festiva en plena sierra

El paraje natural de Los Vilchetes se llena de convivencia por San Isidro

Numerosos vecinos de Chilluévar y de sus alrededores se acercaron hasta el paraje natural de Los Vilchetes con el fin de vivir y disfrutar de una jornada pletórica en plena sierra. Y es que ese lugar se convirtió en un punto de encuentro para familiares y amigos deseosos de celebrar el día grande de San Isidro. Así, el patrón de los agricultores recibió el acompañamiento de sus devotos en el campo, que es, sin duda alguna, el contexto más idóneo para reunirse en torno a una frondosa vegetación, aire puro y exquisiteces gastronómicas.

“Nuestra romería es sencilla, pero la organizamos año tras año con todo nuestro cariño para que la gente lo pase bien en este día y disfrute en familia”, indicó José Román, el vecino del municipio que sigue al frente de la organización de esta festividad. Él, junto con sus compañeros y las esposas de estos, se encargó de preparar el cortejo de San Isidro, que partió pasadas las once de la mañana desde la iglesia parroquial de Nuestra Señora de la Paz. La peculiaridad que presenta esta romería es que la imagen del patrón de los agricultores recorre los caminos de su pueblo en un vehículo todoterreno.

El santo, engalanado para la ocasión con flores y elementos vegetales, fue llevado hasta el área recreativa de Los Vilchetes, que se encuentra a varios kilómetros del casco urbano, cerca del embalse del Aguascebas. Una estrecha carretera se adentra en un espacio que destaca por su singular belleza, donde los frondosos pinos ofrecen sombras para descansar y degustar rico embutido casero de la tierra. Una vez allí, decenas de devotos rindieron sus plegarias a la sagrada imagen y asistieron a la eucaristía ofrecida por el sacerdote de Chilluévar.

Esta solemne eucaristía sobresalió por su sencillez, pues tuvo lugar al aire libre, bajo una apacible jornada en lo que a la meteorología se refiere. El sol brilló en todo lo alto e hizo que los vecinos pasaran el día festivo de una forma muy especial. Al término de la ceremonia religiosa, llegaría la comida y el momento de reponer fuerzas, ya que una vez pasada la media tarde se puso rumbo de regreso al pueblo y San Isidro volvió a su parroquia.