La Academia de Baeza recibirá 1.559 alumnos el próximo curso

El centro formativo vuelve a las cifras previas a las medidas de reducción del déficit

19 mar 2016 / 10:20 H.

El ministro de Hacienda y Administraciones Públicas, el jiennense Cristóbal Montoro, anunció, al término del Consejo de Ministros del Gobierno en funciones, la aprobación de la Oferta de Empleo Público del Estado para 2016. Son 13.427 plazas de nuevo acceso para funcionarios y 5.694 de promoción interna; en el primero de los casos, la decisión implica un aumento del 62% respecto a 2015, frente a un 20,2% para aquellos que opten por la promoción en su puesto de trabajo. Buena parte de este incremento se debe a la decisión del gabinete que preside Mariano Rajoy de reforzar las plantillas de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado. En el caso de la Guardia Civil, son las 1.799 incorporaciones previstas. El anuncio en La Moncloa, como ocurre desde 1984, es seguido con gran interés en Baeza, sobre todo, en la Academia de Guardias y Suboficiales, el mayor centro del Cuerpo en España. Y es que, si se cumple esta previsión, en el curso 2016/2017 llegarán 1.559 alumnos de nuevo ingreso.

La cantidad total de plazas es de 1.799, pero no todos se formarán en la escuela baezana. Al global hay que restarle los 175 alumnos que, como máximo, por no tener más capacidad, se convertirán en nuevos agentes en el Colegio de Guardias Jóvenes “Duque de Ahumada” del municipio madrileño de Valdemoro. Además, hay que realizar otra resta, la de las 65 plazas para la Benemérita que se integran en la Oferta de Empleo Público de las Fuerzas Armadas. Este número corresponde a aquellos que ingresan en la Academia Militar de Zaragoza, para optar a convertirse en oficiales de la Guardia Civil. Sus enseñanzas se reparten entre el acuartelamiento maño y Aranjuez, en Madrid.

La oferta a la que dio luz verde el Ejecutivo central supera las estimaciones iniciales, ya que se barajaba una convocatoria de unas 1.200 plazas de nuevo ingreso, aproximadamente, una cifra que ya era satisfactoria, si se tiene en cuenta que en la 121 Promoción son 669 alumnos en el centro baezano, 586 hombres y 73 mujeres. A su vez, la cantidad del curso 2015/2016 ya era más que satisfactoria con respecto al anterior cuando, al concluir su periodo formativo, recogieron sus despachos 130 nuevos guardias civiles. La decisión gubernamental de ayer, de hecho, acaba con un lustro en el que la actividad del centro estaba a ralentí, con en torno a un centenar de alumnos; una ridiculez si se tiene en cuenta que las instalaciones están preparadas para la instrucción de más de cuatro mil nuevos guardias civiles. Así se demostró hace once años cuando la Academia de Baeza recibió a la 111 Promoción, la mayor de su historia. El Ministerio del Interior invirtió 19 millones de euros, entre 2004 y 2005, para ampliar la academia con nuevos barracones e, incluso, un pequeño hospital.

Ya en agosto, cuando el secretario de Estado de Seguridad, Francisco Martínez, aseguró en el Congreso que la tasa de reposición para el Instituto Armado y la Policía Nacional sería del 100%, se lanzaron las campanas al vuelo. El director general de la Guardia Civil, Arsenio Fernández de Mesa, también lanzó algunas declaraciones en el mismo sentido. Estas promesas, finalmente materializadas con la convocatoria, sentaron muy bien en el Ayuntamiento de la ciudad Patrimonio de la Humanidad y en los empresarios. No en vano, la presencia de la Guardia Civil en Baeza, que se remonta a la década de los 80 del siglo pasado, repercute en la economía local, con un importante impacto en la hostelería y el sector inmobiliario. En estos más de cinco años en los que la escuela de la Benemérita se “infrautiliza”, no faltaron los rumores sobre su cierre. El propio ministro de Interior, Jorge Fernández Díaz, en 2012, tuvo que salir al paso de las noticias que se difundían y, en una entrega de despachos que presidió en Baeza, hizo declaraciones a los periodistas en las que dejó claro que la Academia ni se cerraría ni se trasladaría. Definió el servicio del centro como “absolutamente impagable e insustituible”.