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Huesa vivió este sábado uno de los momentos más destacados de sus fiestas patronales con la celebración de la procesión en honor a la Virgen de la Cabeza. Los actos comenzaron a las 19:30 horas con la solemne misa celebrada en la parroquia de Nuestra Señora de la Cabeza, antes de que la imagen saliera a la calle para recorrer algunos de los puntos más representativos del municipio.
El pueblo se engalanó para la ocasión y las calles lucieron un ambiente especialmente festivo durante una tarde en la que numerosos vecinos se echaron a la calle para acompañar a su patrona. A ellos se sumaron visitantes llegados desde otros puntos de la provincia y de la comarca de Cazorla, que participaron en una celebración que volvió a poner de manifiesto el arraigo de esta tradición entre los fieles.
Tras finalizar la celebración religiosa, la imagen de la Virgen de la Cabeza inició su recorrido por las principales calles del casco antiguo y los aledaños de la parroquia. A su paso, los vecinos se congregaron en las calles para contemplar la procesión y acompañar a la patrona durante un itinerario que se prolongó durante cerca de dos horas.
La devoción quedó patente durante todo el recorrido, con numerosos vítores y muestras de cariño hacia la Virgen de la Cabeza. Los fieles acompañaron a la imagen con aplausos y expresiones de fervor, mientras la procesión avanzó entre un ambiente marcado por la emoción y la participación de vecinos de todas las edades.
La jornada contó también con el acompañamiento de la banda de música local “Amihuesa”, que puso música a la procesión durante su recorrido. Las piezas interpretadas por la formación acompañaron cada uno de los momentos de una tarde en la que la tradición religiosa volvió a ocupar un lugar protagonista dentro del programa de las fiestas patronales. La presencia de vecinos y visitantes permitió que las calles se llenaran de ambiente durante las cerca de dos horas que duró la procesión. La imagen regresó finalmente a la parroquia de Nuestra Señora de la Cabeza después de completar un recorrido en el que los fieles mantuvieron en todo momento su acompañamiento y sus muestras de devoción.
La procesión se convirtió así en uno de los actos centrales de unas fiestas patronales que se celebraron del 7 al 10 de agosto. Una celebración que volvió a reunir a vecinos y visitantes en torno a la Virgen de la Cabeza y que dejó las calles engalanadas y llenas de tradición, música y fervor. La jornada puso de manifiesto, una vez más, el arraigo de la festividad entre los vecinos, que acompañaron a su patrona durante todo el recorrido y llenaron de vítores y muestras de devoción una tarde especialmente señalada en el calendario local.
Como señaló Diego Padilla Zamora, “lo vivimos desde pequeños; es un acto en familia en el que te mueves con el pueblo y no se pueden perder este tipo de tradiciones”. Esa herencia materna la comparte Javier García Ramos, quien lleva dos décadas como hermano: “Mi madre me lo inculcó y, con el tiempo, también me metí a llevar a la patrona”. Para María Ángeles Vallejo López, la cita es ineludible tras tantos años acudiendo a la procesión, mientras que para Miguel Molina Martínez, vinculado a la cofradía desde los seis años, la distancia nunca fue un obstáculo: “Viví un tiempo fuera, pero siempre volvía para estar con Ella; es lo más grande”. Por su parte, la vivencia cobra un matiz muy íntimo para María José Sandoval Guerrero, quien este año asume el papel de floristera: “Vivo aquí y la tengo cerca, pero este año es un orgullo especial porque he podido vestirla y ponerle las flores”.