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Con poco más de seiscientos habitantes, el pueblo de Hornos multiplica por cinco la marea humana que recorre las calles el último fin de semana de septiembre. Es la recreación de la Batalla de Hornos, acontecida en 1446, y con un pueblo mágico como escenario. Fuesen el viernes la plaza de Rueda o de San Vicente o ayer la Cuesta del Moral, el caso es que su entorno de pueblo apegado a sus conturbes y a su arquitectura del pasado, no puede tener mejores localizaciones para poner en valor la gesta de los vecinos y vecinas de Hornos cuando el Ejército del rey Juan II de Castilla intentan asaltar la Puerta de la Villa y repelen a las tropas profesionales que intentaban ganar tiempo para que el noble Rodrigo Manrique formara un regimiento para la batalla desde Segura de la Sierra. Vecinos y vecinas de Hornos, que viven o que un día emigraron, son los actores que representan los once actos de que consta “La traición”, cómo se gesta que las tropas reales acepten la derrota ante Gómez Manrique. Noche del viernes, mañana y tarde del sábado con actores, también de fuera, de un lado para otro y un público entregado que aplaudía cada escena representada. Desde el recorrido de las antorchas del viernes al baile de las victoria en la noche de ayer sábado en la plaza de la Rueda.
El alcalde de Hornos de Segura, Mario Navarro Muñoz, valora el desarrollo de la tercera edición de la recreación de la batalla, ocurrida en el siglo XV. “La iniciativa se vive con la misma emoción que desde el principio, aunque la participación está siendo mucho mayor y hay una gran ilusión, así como bastante movimiento durante todos los días”, afirma. Respecto a la importancia de que sean los propios habitantes de Hornos de Segura los que se impliquen en la recreación, el máximo responsable municipal elogia la colaboración de sus paisanos. “Me parece algo fundamental. Creo que son los vecinos quienes deben contar con la posibilidad de la mayor participación posible, aunque no solo en la recreación, sino en todos los actos”, subraya. Por otro lado, Navarro tiene claro cuando es preguntado acerca de cómo se consigue mantener el rigor histórico en este tipo de celebraciones. Argumenta: “Se trata de un trabajo que no se centra solamente en dos días, sino que, a lo largo del año, celebramos muchísimas reuniones y formaciones con los vecinos para que, al final, todo se ajuste lo máximo posible a la realidad. Por ejemplo, para que las vestimentas sean rigurosas, y que todo sea como si se estuviese viviendo en ese momento, en un pueblo en el que, en aquella época, apenas vivía un centenar de campesinos. Por otro lado, el dirigente hornense defiende la importancia de impulsar la tradición y “poner en valor una batalla muy desconocida en toda la parte de lo que era Castilla”.