VÍDEO
La tarde se vistió de tradición en el núcleo de la Fuente del Rey, perteneciente al municipio de Alcalá la Real. Sus parajes se convirtieron en el escenario de uno de esos momentos que permanecen en la memoria de un pueblo: la procesión de la Virgen Coronada, arropada por el cariño de sus vecinos y acompañada por los sones de la Agrupación Musical Señora de las Angustias de Alcalá la Real. Vecinos y visitantes se congregaron ante las puertas de la Ermita de la Coronada a la espera de la salida de la Virgen, engalanada para la ocasión, en lo que iba a ser una jornada de celebración de fe, de reencuentro y de sentimiento. Al comenzar el recorrido, la imagen de la Virgen avanzó por los parajes de la Fuente del Rey entre miradas emocionadas, oraciones y muestras de cariño. A su paso, los vecinos acompañaban con respeto y orgullo, haciendo de cada tramo del recorrido una expresión sincera de devoción mariana. La Agrupación Musical Señora de las Angustias de Alcalá la Real puso la banda sonora a la tarde. Sus marchas llenaron de emoción la procesión, acompañando el caminar de la Virgen y realzando la solemnidad del momento. Música y devoción se fundieron en un mismo sentimiento e hicieron de la tarde una vivencia inolvidable. Pero si algo hizo especial esta jornada fue, sin duda, la presencia de los vecinos de la pedanía. Familias, mayores, jóvenes y pequeños caminaron juntos detrás de su Virgen, demostrando que las tradiciones siguen vivas cuando un pueblo las hace suyas y las transmite de generación en generación. La procesión fue avanzando y la Virgen Coronada, rodeada de flores, música y devoción, parecía convertirse en el corazón de la Fuente del Rey. Aplauso y cada paso compartido reflejaban el profundo vínculo entre la imagen y quienes la acompañan año tras año. Con el regreso y la despedida llegó también el momento de guardar en la memoria una tarde vivida con intensidad. La Virgen volvía a su templo, pero quedaba en el ambiente la sensación de haber participado en algo más que una procesión: en una tradición que une a todo un pueblo.
La devoción a la Virgen Coronada se reflejó en los testimonios de sus devotos, como María Dolores Arenas Vela, quien acudió desde Alcalá la Real para contemplar a una imagen que califica de “maravilla muy pequeñita, muy linda y muy preciosa” a la que todos quieren muchísimo. Ese vínculo traspasa generaciones, como muestra José Freijoo Hinojosa, cuyos tres hermanos y él heredaron de su madre el cuidado de la ermita, labor que aún continúan; o el hermano mayor, Armando González Díaz, quien recordó que la procesión se retomó en 1981 y que se trata de “una fiesta que se vive muchísimo” y permaneció viva a lo largo de los años. Para Iván Barquero Marañón, la celebración fue una cita ineludible cada verano desde la infancia a la que nunca ha faltado, mientras que Marcela Pareja Pasadas destacó la enorme devoción que despierta la imagen, reuniendo a los asistentes llenos de ilusión para verla y acompañarla año tras año.