VÍDEO
Motivos que unen para celebrar los días grandes junto con los seres queridos. En La Cerradura, la pequeña pedanía perteneciente al municipio de Pegalajar siempre lo tuvieron claro: el homenaje a la Virgen de la Purísima Concepción, patrona de todos los vecinos pedáneos, es un acto casi obligatorio. La dinamización de La Cerradura, que apenas llega a unos cien habitantes durante el año, siempre se impulsa durante los meses de verano y, especialmente, en las fechas dedicadas a una imagen tan venerada como es la patrona.
Así, la jornada de ayer fue el fiel reflejo de esas grandes citas, pues llegó el momento salir en procesión junto a la Virgen de la Purísima Concepción, una tradición que cuenta con una historia forjada durante siglos y que, a día de hoy, continúa como una de características identitarias de La Cerradura y sus acogedoras gentes. El día grande comenzó por la mañana con la celebración de la solemne eucaristía en la ermita de Nuestra Señora de la Purísima Concepción, un templo que fue también protagonista alrededor de las 19:00 horas, cuando los fieles se reunieron a sus puertas para vivir, un año más, la belleza en la salida en procesión de la sagrada imagen, que discurrió por unos caminos rodeados de naturaleza.
Su recorrido es una de las características más llamativas de la procesión, pues avanzó por calles y caminos empedrados al mismo tiempo que los fieles no dejaron de vitorear y ovacionar a su patrona. Y es que Nuestra Señora de la Purísima Concepción representa los profundos valores inculcados en el seno familiar. No son solamente unas fiestas, sino que representa a la familia, a los momentos compartidos en torno a su imagen y los entrañables recuerdos a todas esas personas que ya no están, pero que dejaron una huella que el tiempo no puede borrar. Unos valores que también se reflejaron durante el discurrir, pues se realizaron varias paradas en las que el párroco Miguel Ángel Solas dedicó unas oraciones a los difuntos; por la protección que la patrona brinda a todos los lugareños de la pedanía; por todas las personas que tuvieron que marchar para forjarse un futuro, pero que regresan para convivir con sus vecinos y raíces; por la paz internacional, la salud y las fiestas.
Cabe destacar que el cortejo estuvo conformado por una multitud de personas de todas las edades. Las citas como la procesión de Nuestra Señora de la Purísima Concepción son momentos únicos en los que los más pequeños aprender —y algunos experimentan por primera vez— los valores y tradiciones arraigadas a La Cerradura. Además, la venerada imagen también estuvo acompañada por las autoridades municipales y los miembros de la Banda de Música de Pegalajar “Asociación Amigos de la Música”.
Entre los vecinos, Mari Nieves Benedicto Gómez, puntualizó que “es un día emotivo y emocionante por estar con nuestra Virgen. Todos los años procuramos venir, y siempre lo intentaremos hasta que no podamos”. Isabel Benedicto Ruiz: “Solo vengo en los veranos, pero aquí intento estar todos los años. Es muy emotivo porque recuerdo a todos los que ya no están con nosotros”. Por otro lado, Antonio Poyatos Jiménez comentó que “se vive con mucha devoción. Ahora hay menos nativos, pero antes siempre se reunían hasta tres generaciones. Dejamos todo para venir con la Virgen”. José Poyatos Jiménez: “Este día nos unimos los que crecimos en La Cerradura, por lo que buscamos la forma para estar presentes en unas fiestas como estas, tan maravillosas”. Por último, Paqui Medina Espina sostuvo que “es un día en el que surgen muchísimos sentimientos. Hoy recordamos a los que no están y disfrutamos de los que permanecen. Es muy intenso”.