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Cada 14 de septiembre, fecha marcada en el calendario litúrgico con la festividad de la Exaltación de la Santa Cruz, el pueblo de Jódar vuelve a latir al ritmo de sus tradiciones más arraigadas. La jornada festiva y devocional en honor al Santísimo Cristo de la Misericordia, copatrón y alcalde perpetuo del municipio, se convirtió una vez más en un punto de encuentro para el fervor de vecinos y visitantes. La mañana dio comienzo a las 12:00 horas con la solemne concelebración de la eucaristía en honor a la venerada imagen. El templo repleto arropó una misa solemnizada por la liturgia cantada, cuyas voces resonaron elevando la emotividad de los fieles presentes. Con la caída de la tarde, llegó el momento más esperado de la jornada. A las 19:30 horas, las puertas de la parroquia de la Asunción se abrieron de par en par para dar inicio a las procesión general del Santísimo Cristo de la Misericordia. Acompañado por el respetuoso silencio de la multitud, el recorrido procesional inició su itinerario tradicional. El paso avanzó por la calle Juan Martín, cruzando la emblemática Plaza de España y discurriendo por General Fresneda, donde las miradas devotas se clavaban en la imagen del crucificado. Al ritmo de marchas procesionales y el murmullo de las oraciones, el pueblo de Jódar recibía en cada esquina a su patrón al grito de: ¡Viva el Cristo de la Misericordia!, ¡Viva el Padre de Jódar! o ¡Viva el Redentor del Mundo! Estos cánticos, clamados por los devotos durante el recorrido, reflejaron la profunda conexión del municipio con su patrón. La procesión culminó al llegar a la ermita del Santo Cristo. Las últimas miradas al rostro de su crucificado, entre aplausos, cánticos y el sonido rotundo de las campanas, cerraron una jornada inolvidable donde la fe, la memoria y la identidad galduriense se hicieron una sola. Como cada año, Jódar volvió a demostrar que el 14 de septiembre no es un día más en el calendario, sino el reflejo de un pueblo que permanentemente camina unido tras los pasos de su Padre y Redentor.
Maribel Herrera García destacó que, como todos los años, la procesión se llena de gente por ser una tradición muy importante para el pueblo, resultando muy bonito ver cómo todos se vuelcan. En esta misma línea, Mariluz Negrera Pastrana expresó que el Cristo de la Misericordia es para ellos como un Padre, por lo que vive las fiestas con gran ilusión y lo acompaña año tras año. Por su parte, Francisco Herrera Marín resaltó la pasión e ilusión con la que el pueblo de Jódar se entrega al ver al Cristo en sus calles. Asimismo, José María Garrido Rivera afirmó que el Cristo representa la máxima devoción local y añade que, como director de la banda de música, lleva toda la vida tocándole al patrón. Finalmente, Mariana Vílchez Díaz señaló que el Cristo simboliza tanto la tradición y devoción inculcadas por los mayores como la propia misericordia, al ser una imagen que acoge a todo el mundo.