Quedan pocos vestigios de aquella almazara que, durante tantos años, formó parte de la vida de Cañada Morales. Sin embargo, sus paredes fueron ayer testigo de cómo la aceituna se transforma en oro líquido en la primera edición de la Feria del Primer Aceite. Una demostración que reivindicó el potencial de los productos locales y reunió a vecinos de la zona en la antigua almazara de la aldea de Hornos, en desuso desde hace cuarenta años.
La iniciativa, organizada por el Ayuntamiento de Hornos, Aceites Caña Morales y La Oleoteca de Córdoba, comenzó a las nueve de la mañana con la recogida de aceituna en el entorno de la aldea. Una decena de personas se turnaron para sacar el fruto, aún verde, de una oliva de la zona. El trabajo se hizo a la antigua usanza, vareando los olivos y separando después el fruto de las ramas con una criba. Incluso, se intentó recuperar el tradicional transporte hasta la cooperativa en animales, pero el burro Joselito no se mostró dispuesto a colaborar en esta ocasión.
Ya en la almazara, José Juan Bárcena, del Laboratorio Detec Segura, fue el encargado de reproducir a pequeña escala el proceso que se desarrolla en una gran industria. Molió el fruto y lo batió frente a unos atentos asistentes que no quisieron perderse ni un detalle del proceso. Desde el primer momento, las expectativas fueron buenas: “Viendo solo el producto y de dónde viene, puedo decir que va a ser una cantidad de aceite importante”, auguró Bárcena en la demostración.
Después, la centrifugadora hizo su trabajo en apenas dos minutos y dejó salir el esperado oro líquido. Tras unos minutos de reposo para separar el aceite del agua y los restos vegetales, el resultado fue directo al pan para disfrutar de un delicioso desayuno molinero. El rendimiento también dejó buenas sensaciones. “De un kilo y medio de aceitunas, hemos sacado unos 250 mililitros de aceite”, subrayó Bárcena.
El alcalde de Hornos, Mario Navarro, destacó a Diario JAÉN el esfuerzo realizado para poner en marcha la propuesta en tiempo récord y celebrarla en un espacio tan emblemático para los vecinos. “Hace unos cuarenta años nos quedamos sin cooperativa, pero es importante poner en valor la calidad de un producto local como el aceite”, señaló el primer edil. Asimismo, alabó la colaboración vecinal para acondicionar la antigua instalación y defendió el respaldo municipal a los productores para elaborar sus propios aceites: “Es un movimiento que hay que apoyar, de mano del Ayuntamiento tendrán toda la ayuda que necesiten”.
Precisamente, la idea surgió en un desayuno organizado el pasado año de mano de Mariano Sánchez, propietario de Aceites Caña Morales. “Hay muchas fiestas del primer aceite, pero queríamos hacer algo diferente mostrando cómo se hace en directo”, expresó Sánchez. En la almazara donde tantas veces se reunió con amigos para celebrar reuniones y verbenas, deseó que esta iniciativa tenga continuidad y se convierta en una cita anual ineludible.
A esa apuesta se sumó María del Carmen Serrano, directora de La Oleoteca de Córdoba, que defendió la necesidad de acercar al público los aceites segureños. Así, reivindicó la singularidad del fruto de esta tierra, cuyas características del suelo y climatología favorecen la obtención de unos aceites “con aromas y cualidades muy especiales”. En una aldea donde habitualmente residen unas quince personas, la jornada fue mucho más que una demostración de cómo se obtiene aceite. Fue una forma de recuperar la memoria de un lugar, reivindicar el trabajo de quienes mantienen vivo el olivar y demostrar que, incluso a pequeña escala, hay mucho futuro por delante.