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La vida de las personas está marcada, sobre todo, por sus vivencias personales y las experiencias que ha ido adquiriendo a lo largo de su trayectoria profesional. Aunque, por encima de todo e independientemente de los destinos y caminos por los que lleve el destino a cualquiera, siempre queda un sentimiento que reina en el corazón de todos: el de la pertenencia a un pueblo. O, lo que viene a ser en definitiva, sus raíces. Este fue el hilo conductor que siguió Rodrigo Martos Ávila, encargado de pronunciar el pregón de las Fiestas de Santiago en honor al Santísimo Cristo de la Salud 2026.
En primer lugar, la Dirección de Proyectos y Talento de Diario JAÉN, Ana María Gómez, fue la encargada de presentar al pregonero sobre el escenario de la Caseta Municipal de Villargordo, quien repasó la trayectoria profesional de Martos Ávila en sus diferentes destinos y escalafones en la Agencia Tributaria: “Una trayectoria ejemplar construida con inteligencia, constancia, disciplina y una enorme capacidad de trabajo”. Aunque, independientemente de donde haya estado, el pregonero, para Gómez Martos, siempre tuvo siempre una idea muy clara: “Nunca ha dejado de ser el Rodrigo de Villargordo. Nunca ha perdido sus raíces ni el vínculo con su pueblo, con su familia y con esta tierra a la que siempre vuelve”.
A continuación, Rodrigo Martos tomó la palabra y reconoció que, a pesar de todos los exámenes, oposiciones y tribunales en los que ha estado, la presión que sentía desde el atril de la Caseta Municipal de Villargordo: “Ningún examen, ninguna oposición, ni tribunal, ningún cargo, impone tanto como ponerse delante de la gente que te conoce desde que no levantabas un palmo del suelo”.
A partir de ahí, Rodrigo Martos recordó su camino, desde sus inicios en el colegio Francisco Badillo y, a partir de Quinto de EGB, en el Altocastillo. Aunque siempre con los valores que le enseñaron sus padres, Juan Antonio y Juana: “Respeto por los demás, esfuerzo del trabajo y el orgullo”. Sin olvidarse, tampoco, de las enseñanzas de sus abuelos paternos, Rodrigo y Ascensión, de Villargordo y sus maternos, Juan y Dolores, de Torrequebradilla. A partir de ahí, Martos Ávila repasó su camino profesional desde que en 2003 hizo las oposiciones al Cuerpo Superior de Inspectores de Hacienda del Estado. Su primer destino fue Badajoz y, en 2006, se casó con su esposa, Rafi Jiménez. Desde entonces, desempeñó puestos de máxima responsabilidad en la Agencia Tributaria: “Sí, vecinos, os lo tengo que confesar: yo era el encargado de firmar las famosas ‘cartas negras’ de Hacienda”. Dentro de su consolidada trayectoria profesional, en 2015 le propusieron ser delegado de la Agencia Tributaria en Ceuta, siendo en aquel momento el más joven de España. Hasta 2021, año en el que desempeña su actual cargo de delegado de Hacienda en Jaén. Pero, Martos Ávila dejó claro un principio: sus raíces villargordeñas y lanzó este mensaje final: “Abrazad a los que vuelven estos días, abrid las puertas de vuestras casas y compartid la alegría de ser de Villargordo”.