El acusado de asesinar y agredir sexualmente a una mujer de 74 años en Sabiote ha negado en su declaración ante el jurado que le juzga en la Audiencia de Jaén, ser el autor del crimen. Sobre la multitud de muestras de ADN que le sitúan en el lugar de los hechos, ha apuntado que no se lo explica, aunque “a lo mejor la Guardia Civil lo puso allí para culparme”. En su declaración, ha admitido que su única participación en los hechos fue haberse encontrado el vehículo de la víctima aparcado en la calle y con las llaves puestas y haberlo cogido. Sobre todas las pertenencias de la fallecida que intentó vender o regalar, ha apuntado que ya estaban en el interior del coche. Tras usar el vehículo, el acusado lo volvió a dejar en el mismo lugar, una vez que se desprendió de algunos objetos de la fallecida. Ha añadido que no conocía a la fallecida de nada y que él no pudo escalar para acceder a su vivienda porque tiene vértigo. “Yo no lo he hecho”, ha dicho el acusado durante su interrogatorio, al tiempo que ha negado haber estado en casa de la fallecida. Sobre los restos de ADN de la víctima en sus ropas y de él en la fallecida, el acusado ha dicho no poder dar una explicación, más allá de que alguien lo hubiese manipulado para “cargarle” el crimen. En la segunda jornada del juicio con jurado, peritos, forenses y Guardias Civiles encargados de la investigación han puesto de manifiesto este martes todas y cada una de las pruebas que apuntan al acusado como autor de la muerte de esta mujer en mayo de 2024.
Muestras biológicas con ADN de la víctima y del acusado apuntan directamente a su presencia en el lugar del crimen. También una huella dactilar localizada en el espejo retrovisor del coche de la mujer, el que utilizó el acusado para desplazarse hasta un club de alterne de Úbeda donde se desprendió de una plancha de asar y garrafas de aceite, propiedad de la mujer asesinada. Sobre el dinero que llevaba en el momento de la detención, ha negado que fuera parte del botín y lo ha justificado con la venta de 30 kilos de alcauciles que él había cultivado y que le permitía costearse la droga de consumía. Los forenses que le examinaron tras su detención han determinado que el acusado no presentaba diagnóstico de enfermedad mental, que su conducta antisocial, pero que sus capacidades intelectuales y volitivas estaban íntegras. El Ministerio Público y la acusación particular piden que se le condene a prisión permanente revisable, lo que supondría 30 años de estancia en la cárcel. Además, le reclaman 15 años de prisión por un delito de agresión sexual, cinco años más por el delito de robo con violencia en casa de habitada y otros cinco año más por el delito de robo de uso de vehículo motor con violencia. En estos dos últimos delitos, se recoge el agravante de reincidencia. De hecho, durante el juicio se ha puesto de manifiesto la ficha policial del acusado con 39 detenciones relacionadas con delitos contra el patrimonio. Por su parte, la defensa ha pedido inicialmente su libre absolución por drogadicción. El fiscal y el abogado de la familia de la víctima comparten que en la madrugada del 6 al 7 de mayo, el acusado trepó por la muralla para acceder a la terraza de la vivienda de esta mujer que dormía con la ventana abierta, circunstancia que aprovechó para acceder al interior de la casa. Una vez dentro, según ambos relatos, el acusado se dirigió al dormitorio donde la víctima dormía. Tras golpearla en repetidas ocasiones, le clavó hasta en seis ocasiones “un punzón que llevaba o algún otro instrumento similar”. No se conformó con ello, sino que también la agredió sexualmente. Finalmente, tras percatarse de que la víctima “lo había identificado, sabiendo quien era y para evitar que fuese denunciado por ella”, acabó asfixiándola. Seguidamente cogió una botella de lejía y lo roció todo “con la finalidad de ocultar el crimen que había realizado y no dejar pistas para que lo descubrieran”. Antes de marcharse, se apoderó de diversos efectos del domicilio de la víctima, entre ellos, dinero, una plancha de asar, joyas, unos grilletes y varias garrafas de aceite, añaden las calificaciones, que aseguran que cogió las llaves del coche de su víctima y se marchó en dirección a un club de alterne de Úbeda donde entró exhibiendo tres botellas de aceite, una plancha de asar, los grilletes y diversas joyas que había sustraído. Todo ello quedó grabado en las cámaras de seguridad del local. Los forenses también han indicado que el acusado presentaba lesiones compatibles con la resistencia que ejerció la víctima mientras la agredía. También este punto, lo ha negado el acusado y ha señalado que eran fruto de una pelea con otros toxicómanos. Este miércoles las partes expondrán sus informes al jurado y el acusado dispondrá de un turno de última palabra para dirigirse al jurado. Seguidamente, el magistrado presidente les entregará el objeto del veredicto, un cuestionario que deberán responder y que determinará la culpabilidad o inocencia del acusado